La plataforma Netflix se ha consolidado como una de las grandes productoras de series en Estados Unidos. Los recientes éxitos de Orange is the new black o House of cards le han llevado a ser símbolo de calidad en cuanto a producciones se refiere. Ahora, ha decidido adentrarse en el mundo de los largometrajes con "Beasts of No Nation",  escrita y dirigida por Cary Joji Fukunaga (True detective).

"Beasts of No Nation" se presentó en el reciente festival de Venecia con muy buenas críticas- incluso alguna ya la postulaba como clara favorita a llevarse la estatuilla más valiosa de Hollywood-; pero de lo que más se habló fue de las actuaciones de los protagonistas.

El jovencísimo - y novato - Abraham Attah consiguió el premio a Mejor joven actor emergente en dicho certamen mientras que Idris Elba se llevó los elogios de todos, y le colocan como firme candidato a llevarse el Oscar en su categoría.

La película se sitúa en la guerra civil que vive un país del África Subsahariana (no se especifica cuál) entre el ejército del gobierno y los rebeldes. En este contexto nos encontramos con Agu (Abraham Attah), un joven que se ve obligado a abandonar a su familia y su casa tras la invasión que ha sufrido su pueblo. Sin quererlo, y sin otra alternativa, tendrá que combatir junto al ejército rebelde.

Aquellas películas que llevan un claro mensaje antibélico, siempre han apostado por el uso de una violencia extrema para denunciar el conflicto. No hay nada mejor que mostrar la cruda realidad para que la gente sea consciente de lo que ocurre.

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En Beasts of no nation, la violencia va todavía más allá de lo puro físico; es una violencia psicológica porque no algo más horrible que ver la pérdida de la infancia y la deshumanización en un niño. Y esto es lo que pasa en la película de Cary Joji Fukunaga ; jóvenes que son obligados a empuñar un arma en vez de un libro, a consumir droga en su tiempo libre en lugar de jugar con sus amigos, a ser violados por los mayores y a ser enseñados a no tener piedad ante nadie.

Fukunaga apuesta por una estética realista y lírica al mismo tiempo. Retrata la realidad pura y dura y de la forma más violenta, pero también le da un toque poético para reflexionar sobre el conflicto, siempre desde el punto de vista del joven. De este modo, nunca sabemos cuáles son las razones que han llevado a la guerra; eso no importa. Agu es todavía demasiado pequeño para saber los entramados políticos. Beasts of No nation se aproxima al Cine poético del siempre controvertido Terrence Malick. El director texano en todas sus películas apuesta por la voz en off para exteriorizar los sentimientos de sus personajes, que reflexionan sobre temas como la vida, el amor o Dios.

En esta película, la voz en off de Agus estará presente en toda la historia para razonar sobre dicha masacre. Se hará preguntas acerca de los motivos que han llevado a esta situación o se preguntará cuándo volverá a ver a su madre; pero sin duda el tema central en el que gira la película todo el rato es sobre la pérdida de la fe. Cuando ya no hay nadie que le proteja, se escudará en Dios para seguir adelante. Desafortunadamente, y ante la falta de respuestas, se irá alejando de él.

Tanto la banda sonora como la fotografía son también una parte fundamental del argumento. Los colores y el tono de la música irán variando en función de los momentos. Junto a la exhibición de Abraham Attah, no hay que olvidarse Idris Elba en su papel como comandante de las fuerzas rebeldes. Es sin duda una de las actuaciones del año. Pocos personajes provocan tanto miedo y respeto que él. Intenta ser la figura paterna de Agu, pero su carácter y sus decisiones, siempre violentas, hacen imposible tener un poco de empatía hacia él cuando las cosas se tuercen.

En España se puede ver a través de Netflix, que llegó el pasado 20 de octubre a nuestro país. Es sin duda una de las películas a tener en cuenta en las quinielas del próximo febrero.