Es innegable que la asunción de los beneficios que el deporte tiene para la salud ha calado en la sociedad. Año tras año, son cada vez más las personas que se apuntan a maratones, ultramaratones o triatlones de larga distancia sin la debida preparación, y lo que es peor, sin el correspondiente seguimiento médico de su Salud cardio-respiratoria.

Las pruebas de esfuerzo

Si practicas deporte con regularidad y te marcas altos objetivos ese sobreesfuerzo puede desencadenar ciertas patologías o agravar otras que desconozcas por hallarse silentes.

Existen muchas afecciones cardíacas, respiratorias o del sistema circulatorio que pueden detectarse con facilidad en un reconocimiento médico deportivo que incluya una prueba de esfuerzo o Ergoespirometría.

¿Sabes que todas las sociedades científicas de Medicina del Deporte recomiendan a todos los deportistas someterse, como mínimo, a una prueba de esfuerzo al año? Si entrenas a diario y a un ritmo elevado deberías programar varios reconocimientos de este tipo a lo largo del año para valorar tus progresos, comprobar cómo responde tu cuerpo al esfuerzo prolongado y que no existen daños sistémicos.

De hecho, las ergometrías no son algo reservado únicamente a los deportistas de élite, cualquier persona que vaya a iniciarse en el deporte debería realizarse una para conocer cuál es su salud cardio-respiratoria, su Aptitud deportiva y, en consecuencia, poder prescribirle la modalidad de entrenamiento que le va mejor.

¿En qué consiste la prueba de esfuerzo?

Se trata de un reconocimiento médico algo más exhaustivo del que ya conocemos. Además de medirnos, pesarnos o tomarnos la tensión arterial, el médico especialista en Medicina del Deporte te colocará unos electrodos y te hará correr y pedalear.

Variando ciertas variables (velocidad, pendiente, potencia, revoluciones por minuto...) analizará cómo responde y se adapta tu cuerpo al esfuerzo.

Este estudio funcional permite conocer cómo trabajan el corazón, los pulmones, los músculos o el sistema metabólico a través de la información que le proporcionan tu frecuencia cardíaca, presión arterial, consumo de oxígeno, producción de CO2...

Como ves, esta breve sesión de ejercicio facilita determinar cuál es tu umbral de entrenamiento, qué líneas rojas no debes traspasar o, dicho de otro modo, a qué pulsaciones debes entrenar para lograr mejoras progresivas en tu rendimiento deportivo.

Cuándo no debes realizarte la prueba

Recuerda que esta prueba está desaconsejada si posees alguna enfermedad aguda o crónica, especialmente, si es debilitante. Tampoco conviene realizarla la víspera de una competición y al día siguiente de haberla disputado.

En el resto de casuísticas es más que recomendable realizarla para que puedas seguir disfrutando de tu hobby favorito y batir metas sin correr riesgos innecesarios.

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