A continuación se muestran los consejos que habitualmente se utilizan a modo de recomendación en los Programas de Educación Alimentaria-Nutricional.

Reglas de oro:

1- Comer y beber forman parte de la alegría de vivir.

2- Cocinar bien es un arte que no todo el mundo tiene.

3- Comer gran variedad de alimentos. Por el contrario, no comer gran cantidad de alimentos.

4- Evitar en exceso de grasas de origen animal.

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Tomar con moderación aceite, preferiblemente de oliva u otras semillas.

5- Comer suficientes alimentos que con tengan harinas o féculas (pan, arroz, pasta) y fibra (frutas, legumbres, verduras y productos integrales).

6- Limitar los azúcares (azúcar en sí, miel y productos elaborados). La leche y las frutas los contienen , pero son alimentos ricos en otros nutrientes de elevado valor biológico.

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7- El agua es la bebida fisiológica por excelencia.

8- Beber alcohol con muchísima moderación.

9- Comer despacio y masticar lentamente.

10- Mantener un peso estable [VIDEO]quiere decir que nos mantendremos dentro de un equilibrio nutritivo.

Variaciones de la alimentación según la edad y el estado fisiológico

Conocer las necesidades nutritivas constituye la base teórica indispensable para determinar la alimentación óptima de un individuo en cualquier período de su vida.

Siguiendo un orden cronológico habría que empezar por la primera etapa de la vida, pero ésta va precedida por un período, el prenatal, en el que el estado nutricional de la madre desempeña un papel decisivo en el desarrollo del recién nacido.

En la etapa prenatal (el feto se encuentra influido por una serie de factores ambientales, como son el ambiente intrauterino —al que se denomina "microambiente"— (constituido por el conjunto de estructuras que están en íntimo contacto con el producto de la concepción, como el líquido amniótico, el cordón umbilical, las membranas amniocoriónicas y la placenta); y el ambiente materno, o "matroambiente", referido a las características anatómicas, fisiológicas y patológicas del organismo materno, abundando en que toda noxa pueda influir sobre el mismo y puede comprometer la vida o la salud del nuevo ser.

Por último, el "hábitat" denominado "macroambiente", en el que tienen cabida todas las características ambientales (físicas, culturales, sociales, económicas, políticas, religiosas, etc.) en las que se encuentra inmerso el individuo, en este caso, la embarazada, con la repercusión que dicho ambiente puede tener sobre ella y su hijo.

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