Absolutamente toda la sangre del organismo se encuentra en estado líquido para poder circular sin ninguna dificultad a través de las Venas y arterias. En este procedimiento, intervienen algunas sustancia que se encuentran disueltas de manera equilibrada en el plasma, las cuales se encargan de coagular la sangre cuando sea necesario. Sin embargo, cuando este mecanismo no trabaja de manera eficiente, la sangre puede coagularse durante su recorrido por el cuerpo, formando trombos que pueden ocasionar enfermedades cardiovasculares.

Síntomas

Venas superficiales: En este caso los síntomas son muy visibles y el afectado suele darse cuenta rápido debido a que su piel se nota como un cordón duro doloroso a lo largo del trayecto de la vena afectada; también puede existir enrojecimiento y calor en la zona.

Si el paciente con anterioridad presentaba várices [VIDEO], notará que éstas aumentan de tamaño y temperatura.

Venas profundas: Los pacientes han descrito los síntomas como dolor o enrojecimiento en la pantorrilla y en ocasiones el estancamiento venoso es tan grave que la pierna se puede volver azulada por exceso de sangre.

Causas

Estasis venoso: Este ocurre cuando la sangre se estanca en las venas de las piernas como resultado de la aparición de várices venosas, por la falta de ejercicio físico habitual o por largos períodos de inmovilización de estos miembros inferiores. Traumatismos: La rotura de huesos o ligamentos en las piernas pueden hacer que la movilidad de éstas sea muy limitada causando la coagulación de la sangre en esta área. El traumatismo y cirugía que más dispone a sufrir de una trombosis es el de la cadera.

Cáncer: Algunos tipos de cáncer pueden aumentar la cantidad de sustancias precoagulantes, lo que aumenta el riesgo a desarrollar trombosis venosa. Infección: Las bacterias son capaces de aumentar las sustancias precoagulantes de la sangre. Estos casos tienen mayor incidencia en los brazos ya que se asocian a infecciones por vías hospitalarias.

Tratamiento

La trombosis venosa puede ser tratada como medicamentos o terapias que están diseñadas específicamente para evita que el trombo aumente de tamaño, se desprenda y llegue a los pulmones y para disminuir las probabilidades de formación de nuevos coágulos. En la mayoría de los casos, el medico tratante administra anticoagulantes y pueden ser administrados en forma de pastilla o en inyecciones subcutáneas.