La opuntia ficus-indica, más conocida por Chumbera, una planta que conforma el paisaje del Levante Español, ha sido considerada como especie invasora por Medio Ambiente y esto ha llevado a la Comunitat Valenciana a tomar la decisión de erradicarla extendiendo su depredador natural, la cochinilla roja. Este insecto, utilizado con fines cosméticos como colorante, se posa sobre la planta colonizándola y tomando toda su sabia debilitándola hasta la muerte. El aspecto de estos insectos diminutos es como el de una pelusa que se posa sobre la planta y que al tocarla se torna muy roja. De ahí su uso como colorante. 

Esta decisión unilateral por parte de la Comunitat Valenciana ha afectado a la planta en todo el Litoral, llegando a erradicar por completo todas las especies que habitan incluso en Almería, donde su fruto es comercializado como alimento.

Esta medida ha sido considerada como necesaria por la Comunitat debido a que la especie competía con las especies naturales de Sierra Calderona declarado como Paraje Natural por la Comunitat en 2002.

Una planta con propiedades medicinales

El extracto de opuntia ha sido utilizado como coadyuvante del peso y para mejorar los niveles de colesterol. Un estudio reciente indica que el fermento de la opuntia genera unos flavonoides con capacidad antioxidante y de antiinflamatorio. Pese a que en España no existe la tradición de comer la hoja de la planta, el caso es que en otros lugares es apreciada como alimento por su alto contenido en agua y en micronutrientes favorables a la salud. Lo que sí es consumido aquí, especialmente en el sur del país, son los frutos por su exquisito sabor dulce y refrescante. 

Una decisión unilateral

Según fuentes consultadas, la decisión de extender la cochinilla ha sido unilateral considerando que la erradicación de la planta es un mal para el paraje levantino, sin tomar en consideración el tradicional uso de los frutos en Andalucía.

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El fin de la extensión de la cochinilla no ha sido comercial (para cultivar la cochinilla como colorante) sino con el fin exclusivo de eliminar la especie. Una medida menos dañina para las comunidades vecinas que sí consumen los frutos de la planta, podría haber sido la recolección de la opuntia con el fin de comercializar sus extractos. Sin embargo, la Comunitat ha considerado más conveniente eliminar una especie que lleva poblando nuestros campos más de quinientos años.