El juego es una actividad intrínseca del ser humano, tan antigua como la humanidad. Jugar es una forma de aprendizaje y esparcimiento, que involucra al cuerpo y la mente. Los juegos son asociados con la infancia sin embargo el humano sigue realizando esta actividad durante toda su vida.

 

En épocas antiguas los niños jugaban con tabas, muñecas hechas de marfil y hueso. También con pelotas y sonajeros e incluso casitas de muñecas, amuebladas. Los primeros en adentrarse al mundo lúdico fueron los egipcios, romanos y griegos.

 

El ser humano ha considerado al juego tan importante, que está presente en muchos aspectos de su vida.

El juego está en el azar, en actividades deportivas, en la tecnología, en la educación, en las terapias sicológicas, en experimentos evaluativos y en la Sexualidad. Cuando un niño juega, lo hace para divertirse y para imitar actividades que realizan los adultos. Cuando el adulto juega se divierte y se libera de las ataduras de la sociedad, tanto físicas como mentales.

 

El filósofo alemán, Nietzsche ve una relación interior entre la vida, el poder y el juego, donde fundamenta la totalidad del mundo se traduce en un juego: "el cual vuelve una y otra vez a revelarnos, como efluvio de un placer primordial, la construcción y destrucción por juego del mundo individual, de modo parecido a como la fuerza formadora del mundo es comparada por Heráclito el Oscuro a un niño que, jugando coloca piedras acá y allá y construye montones de arena y luego los derriba".

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Es decir, el mundo está en constante movimiento por el devenir y éste último es un juego. Si estamos a merced de ese gran juego ¿Porque no jugamos también? El juego, está más allá de nosotros mismos.

 

En palabras simples: el filósofo alemán aleja al juego de la frivolidad, otorgándole una importancia existencial y cognoscitiva. Las experiencias internas y externas del individuo, en relación con su entorno, son parte de un infinito juego. Así pues, que si la sexualidad ocupa uno de los rangos de mayor importancia en la vida humana, la mejor manera de explorarla es por medio del juego. Una forma divertida y no invasiva, de conocernos y conocer a otros.

 

La sexualidad lúdica, es recomendada por psicólogos pues enriquece la experiencia sexual, fortalece lazos afectivos y de comunicación entre parejas. Además, derrumba los tabúes que cargamos por la familia, la religión o la cultura. Esos tabúes que nos llenan de miedos y traumas, son sanados gracias al juego como terapia. El erotismo es una condición netamente humana, al igual que el jugar, así que al poner la creatividad a disposición del sexo, mejora nuestra aptitud ante la vida. ¡

Para disfrutar de una vida sexual saludable y plena, solo se debe dejar de lado los tabúes y ponerse a jugar.

Los juegos sexuales incluyen una amplia variedad de actividades: juegos de rol, juguetería sexual, caricias o estímulos, lencería, juegos previos, entre otros. Todos los anteriores cumples importantes aportes, en la estimulación del órgano más sexual del cuerpo: el cerebro.

 

El sexo es fundamental para el buen desenvolvimiento social de los individuos y para su salud física y mental. Personas con una vida sexual plena son mejores en todas las áreas de su vida. Además, hay que recordar que cada mente es un mundo y cada mundo es un territorio sexual por explorar. ¿Cuándo comienzas a jugar?