Cuando el bebé es muy pequeño y todavía no ha cumplido los tres meses, es más difícil imponer un horario de sueño al bebé o enseñarle a dormir durante toda la noche. El recién nacido necesita alimentarse cada pocas horas, por eso no va a dormir todas las horas seguidas. Sin embargo, se pueden y deben empezar a crear buenos hábitos de sueño. Para ello, os dejamos algunos trucos que puedes utilizar.

Si envuelves al bebé apretadito con una mantita, éste se sentirá más cómodo y seguro, por lo que dormirá mejor. Además, es muy importante tener una rutina horaria para ir a dormir, marcar una diferencia entre la alimentación nocturna y diurna, así como las siestas y el sueño nocturno.

Pasados los tres meses, el bebé se alimenta menos por la noche y ya tiene adquirido un hábito. En esta edad, también puede dormir más horas seguidas. Aunque existen muchos motivos por los que un niño puede despertarse durante la noche: pedir afecto, estar con dolor, tener hambre... o no sepa dormir solo. El método que utilices, hazlo constante, aunque si éste no funciona, es aconsejable utilizar otros e ir probando hasta conseguir uno que dé resultado.

Para ayudar a dormir al bebé se puede utilizar la música. Las canciones de cuna o también llamadas nanas se utilizan desde antaño y pueden ser muy útiles. Si las canta el padre o la madre pueden ser más efectivas. También se pueden utilizar ruidos como el secador del pelo o el aspirador, son sonidos que le recuerdan a los sonidos que escuchaban en el vientre de su madre, por eso, es un método que se puede utilizar para dormir a los recién nacidos.

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Cuando son más mayores, la música se puede sustituir por un cuento.

Las caricias también pueden ayudar a dormir al bebé o dar unas palmaditas en la espalda del bebé. Le puede relajar un suave masaje en el entrecejo, las mejillas o, incluso, entre las manos. El contacto corporal le hace sentir protegido. La habitación debe de estar en penumbra a una temperatura ideal para que no pase frío, pero tampoco calor.

No existe un manual que le funcione 100% a todos los padres, pero no hay que desesperar, sino ser constantes en las rutinas para que el bebé adquiera hábitos que le acompañen a lo largo de su crecimiento.