La abdicación del entonces Rey de España, Juan Carlos I, ha generado muchas dudas que todavía no han sido aclaradas satisfactoriamente. Pero ahora, tras la publicación del libro “No hay ala oeste en la Moncloa” escrito por el periodista Javier Zarzalejos. Se trata de unos de los profesionales con mejores conexiones, tanto en la Casa Real como en el entorno del ex presidente del gobierno. Hasta el punto de que es el director de la Fundación FAES que preside Aznar.

Pues bien, en este nuevo libro apunta un dato que era completamente desconocido hasta ahora por la opinión pública española. En el sentido de que el anterior Rey de España demandó en 2013 un informe al ex presidente del gobierno, José María Aznar, sobre cómo llevar a cabo el proceso de su abdicación en beneficio de su hijo, Felipe VI, tal y como se desarrollaría meses más tarde.

En un momento en el que la figura del rey emérito ya empezaba a ser cuestionada por los diferentes casos de corrupción protagonizados por miembros de la Casa Real de España. Al igual que sus relaciones con muchas amantes que ha tenido: Bárbara Rey, Marta Gayá y la última y más controvertida, la aristócrata danesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

Objetivo: impedir la llegada de la república española

La finalidad de estas relaciones entre Juan Carlos y José María Aznar no era que evitar que el debate entre monarquía y república se instalase en la vida pública española. Un temor que albergaba con mucha preocupación la cabeza de los Borbones en esos instantes. Con una implicación muy activa por parte del que era en esos momentos el líder del Partido Popular.

De estos acuerdos también estaba al tanto, el que era jefe de la oposición del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba.

El plan para el relevo en la corona se reactivó en 2014

No obstante, dicho plan para relevar al Jefe de Estado, no se puso en marcha hasta mayo de 2014, en donde Juan Carlos comunicó su intención de abdicar a José María Aznar.

Tan solo pasaría un mes para que este nuevo escenario en la política española fuera toda una realidad y accediese a la jefatura su hijo, Felipe VI.

Por otra parte, hay que recordar que meses después de producirse estas reuniones, tenía lugar la imputación de la Infanta Cristina por los delitos de blanqueo y fraude fiscal por el “Caso Nóos”.

Un caso de corrupción que implicaba directamente al padre del actual Rey de España. Y en donde el descontentó de la opinión pública en contra del monarca era claramente mayoritario, dejándolo en una posición harto complicada.

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