El seis de enero con la Pascua Militar se considera el pistoletazo de salida de la actividad de las FAS en cada año entrante reflejándose en los discursos las líneas maestras de cual se pretende que sean los objetivos para el nuevo año.

Este 2018 los objetivos parecen claros en dos vertientes: potenciar el nivel de la participación española en misiones internacionales y mantener los programas especiales de armamento para consolidar unas Fuerzas Armadas eficientes y operativas.

Las misiones exteriores

Con 2.501 efectivos en misiones en el exterior en la actualidad en 16 misiones distintas, el margen máximo que autoriza la ley, 7.000 efectivos, como máximo por motivos de Defensa nacional pues un número superior alteraría la capacidad de autodefensa de España, está lejos de alcanzarse. El número máximo de fuerza que se han tenido en el exterior fue en torno a 4.000 de 2012 a 2015 en los periodos de más actividad bélica en Afganistán.

Con ello y con la idea de cobrar mayor peso internacional y liderar misiones en el exterior el número de personal en misiones se incrementará en 2018, no será un incremento uniforme en todas ellas sino que dependerá de la naturaleza de cada operación pudiéndose darse una reducción de personal en misiones donde su concurso ya sea innecesario mientras que otras operaciones recibirán importantes refuerzos.

Así en Bosnia Herzegovina, donde en 1992 empezaron este tipo de misiones, la participación de solo 4 efectivos en Sarajevo no se alteraría, mientras que en Malí donde se espera tomar el mando de la operación de adiestramiento los efectivos subirán de 140 a 292.

La presencia en República Centroafricana se reducirá tras cederse el mando de la misión a Portugal mientras que la presencia en otras naciones africanas como Senegal y Gabón se mantendrá para garantizar los niveles de adiestramiento locales y del Ejército Somalí entrenado allí, tampoco disminuirá la presencia naval en la misión Atalanta contra la piratería habida cuenta del éxito cosechado en esta misión.

También en el mar se mantendrá en el Mediterráneo la Operación “Sophia” contra el tráfico de personas, desde 2015 esta misión ha logrado el rescate de 41.000 personas en el Mediterráneo lo cual supone un motivo de especial satisfacción para la Armada.

En el Báltico el despliegue de 300 efectivos apoyados por carros de combate Leopardo y Pizarro en Letonia formando parte de un batallón multinacional OTAN es muy probable que se refuerce, aunque no ha trascendido en que número, con la idea de tomar el mando del mismo que ahora ostenta Canadá que es la nación que hoy aporta más efectivos.

Con todo esta misión se evalúa a largo plazo pues los relevos se prevén ya incluso hasta 2019 en que el despliegue lo acaudillará la Infantería de Marina. En el mismo entorno se participará de nuevo en la misión BAP de policía aérea cuando los sucesivos relevos de escuadrones OTAN así lo indiquen.

Una misión OTAN que sin embargo podría concluir sería el despliegue de una batería de misiles Patriot en Turquía habida cuenta de la aparente derrota del ISIS en territorio de Iraq y Siria y hacerse superflua una presencia de una batería de misiles, aunque la experiencia como adiestramiento en un entorno de amenaza aérea ha sido capital, por lo que se especula que dentro de seis meses simplemente no se renueve la misión.

Una misión que necesita refuerzos es la Afganistán donde tras la retirada OTAN en 2015 se ha traducido en un incremento de la amenaza Talibán y del ISIS, por ello los efectivos se incrementarán de los 30 actuales a 95 para misiones de seguridad, adiestramiento y presencia en cuarteles generales.

En Líbano se espera volver a recuperar el mando de la misión de la ONU ya ejercido en 2012 aunque el numero de efectivos desplegado, 1.100 en la base multinacional de Marjayoum, no se alterará. La misión de instrucción del Ejército Iraquí en Besmayah si verá un incremento de personal de 450 a 480 para garantizar los niveles de instrucción de las unidades iraquíes.

Programas de armamento

Manteniendo la idea de un ciclo inversor de 15 años los Programas Especiales de Armamento, PEA, son siete: las nuevas fragatas F-110 y los submarinos S-80 para la Armada que también tendrá la versión naval del helicóptero NH-90 "Caimán". Tierra dispondrá de un nuevo vehículo acorazado de combate VCR 8x8 que remplazará al mítico BMR y nuevos helicópteros Chinook mientras que Aire dispondrá de un nuevo avión de transporte y abastecimiento aéreo de largo alcance MRTT y se inicia el programa para remplazar a los veteranos C-101 para instrucción de pilotos.

En el aire, sin embargo, queda el buscar un remplazo para los cazas F-18 y Harrier para cuando a partir de 2025 toque su relevo, una cuestión capital todavía sin respuesta.

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