Esperanza Aguirre convocó ayer a los medios para anunciar lo que debería haber hecho hace mucho tiempo: que deja su acta de concejal y la portavocía del PP, es decir, renuncia de todos sus cargos públicos. Se despidió con una frase que deja muy claro que no era una Política común: ''no vigilé todo lo que debía y por eso dimito''.

Nunca me gustó Esperanza Aguirre, pero es innegable que transformó la Comunidad de Madrid, haciendo que se convirtiera en la Comunidad autónoma de España más prospera y que más inversión atraía, al mismo tiempo que reducía la carga impositiva de los madrileños. Además, tenía un don especial para sacar de quicio a la izquierda, incapaz de arrebatarle el poder en la Comunidad de Madrid e incluso, se permitía el lujo de decir las cosas claras.

Pero Esperanza cometió el error de no presentarse a las primarias del PP para enfrentarse a Mariano Rajoy, quizá su ego le hizo temer una derrota contra el pusilánime Mariano y decidió quedarse en la sombra, siendo la única que alzaba la voz, para criticar a su partido. A partir de ahí se convirtió en un problema para Mariano y su séquito. Y es que, un partido que dejó de tener democracia interna hace ya una década y que el mismísimo Kim-Jong-un envidiaría, no podía permitir que alguien que no necesita la política para vivir, pusiera en entredicho algunas de las medidas que estaba aplicando su partido.

Por supuesto, el que hasta ayer fue su jefe, se encargó de que los viles grupos mediáticos izquierdistas, rescatados bajo su mandato (La Secta y Las mañanas bolcheviques), acosaran a Esperanza Aguirre hasta el final.

Imaginen que Mariano tuviera algo de dignidad. Imaginen por un segundo que el tipo que envió un mensaje a Bárcenas, diciendo el ya célebre ‘’Luis sé fuerte, mañana te llamo’’, el que nombró a varios ministros que han tenido que salir por patas de la fosa séptica en la que se ha convertido este partido, no tuviera los medios de desinformación a su servicio.

¿De verdad creen que podría haber sido presidente más de dos años? Hay que ser muy estúpido para no darse cuenta a estas alturas, que la política española se ha convertido en una farsa en la que el PP le hace la campaña a Podemos y Podemos se la hace al PP. Eso sí, mientras tanto, los españoles como gilipollas, les pagamos más de 4.000€ al mes.

Esperanza Aguirre se va, pero es de las pocas políticas que ha dimitido sin haber sido condenada por corrupción y lo hace por responsabilidad política, en concreto, por haber nombrado a dos auténticos indeseables. Si el resto siguiera su ejemplo, los ayuntamientos y parlamentos autonómicos, estarían vacíos. Pero ocurre todo lo contrario. Los impresentables que ayer festejaban su marcha (los que especulan con viviendas públicas, los que evaden al fisco y no declaran a hacienda 425.000€, los que cobran becas sin acudir a la universidad, los que no pagan a sus trabajadores, los que han saqueado con la tarjeta ‘’black’’ de papá al contribuyente, los que no pagan la Seguridad Social a sus trabajadores, los que saquearon las cajas de ahorro, los que se gastaron el dinero para los ERE en señoritas de compañía y cocaína, los que han robado 3.200 millones de euros, etc.), se permiten el lujo de dar lecciones de ética y moral al personal; por supuesto, no faltan los borregos que balan sus burdas soflamas.

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