El año pasado recordábamos en este diario quehabían pasado tres cuartos de siglo desde el fusilamiento en la montaña barcelonesa de Montjuïc del presidente catalán Lluís Companys. Capturado por la Gestapo de la Alemania nazi en su exilio francés, entregado a la dictadura de Franco, sometido a un juicio sin garantías y fusilado finalmente.

Y es que hace varias décadas, en 1990, el entonces presidente francés François Mitterrand y el canciller alemán Helmut Köhl pidieron perdón al Gobierno catalán por aquel acto en nombre de sus países. Antes, en 1970, Alemania dio una indemnización mensual de 1.000 marcos a la viuda de Companys.

Un perdón y una disculpa a lo que se negaba a hacer España, y se sigue negando.

Ayer, el actual Gobierno catalán, como cada 15 octubre, se reunió en Montjuïcante la zona en donde fue fusilado el mandatario para reivindicar su memoria, su legado y lo que significa en la Cataluña actual. Sobre todo porque su sucesor en el cargo, Artur Mas, está procesado por la Justicia española. Él y varios de su equipo, por lo que ya conocemos.

El quefue más claro en su denuncia fue el propio Mas: “La sombra de Franco es muy alargada”, sabiendo que la derecha española actual, al contrario dela derecha moderada europea, no se ha desprendido del carácter totalitario del franquismo y sigue creyendo que aquello sirve en la actualidad.

Al homenaje asistieron también representantes de la izquierda catalana, como la de Catalunya Sí Que Es Pot (la Podemos catalana) y el PSC. Los primeros siguen sosteniendo que para arreglar el problema catalán actual tendría que celebrarseun referéndum, sea cual sea el resultado del mismo, si se hiciera.Lo que contamos y recordamos aquí, demuestra que la visión del conflicto de hace casi ocho décadas es muy diferente visto fuera que aquí, y no nos vale que digan que fuera lo ven así “por ignorancia”.

Ya sabemos que la derecha española siempre se ha sentido menospreciada en Europa, si lo vemos desde su pose, de la cual todavía quedan rescoldos de que España era “la reserva espiritual de occidente”, como proclamó Franco en su día con su característico aire de superioridad, como si fuera el único que iría al cielo, y el resto de la humanidad al Infierno.

Por otro lado, el diputado de ERC en el Congreso, Joan Tardà, denunció en su página de Twitter que, yendo en un tren hacía Valladolid, fue increpado por un exaltado pasajero. Y no sólo a él, sino a la señora que iba sentada al lado del político, a la cual el fanático confundió con su esposa. Tardà lo relató así: "Estoy en el tren, camino de Valladolid. Un hombre pasa y dice: ‘Colgado tendrías que estar’. Mira a la mujer que está sentada a mi lado, que no conozco, y dice: ‘Y su mujer también’".Según Tardà, la mujer quedó horrorizada por lo que oyó, sin tener nada que ver coneste asunto. No van nada bien los que proclaman la unidad de España si tienen alguna gente que les apoya cometiendo esas“hazañas”.

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