Era de esperar, pero no tanto. Antena 3 dio en el clavo con el estreno de ‘Mask Singer’. Estuvo cociéndolo a fuego lento durante mucho tiempo y han sabido cómo promocionarlo. Es cierto que el formato es un “caramelito” y se vende solo, pero lo cierto es que ha arrasado con todo con un espectacular 27,4% de share y 3.740.000 espectadores.

‘Mask Singer’ se convierte así en el estreno más visto de un programa de entretenimiento desde hace seis años, en la que ‘La Voz Kids’ arrollara en Telecinco con casi 5 millones de espectadores en 2014. A pesar de que no haya podido superar al reestreno de ‘La Voz’ en espectadores, el formato de Fremantle ha cosechado unos datos espectaculares.

Consiguió el minuto de oro a las 23:28 horas con un excelente 30,2% y 4.395.000 espectadores. Además, ‘Mask Singer’ logró promediar un 52,8% de fidelidad, con una curva totalmente ascendente que pasó de un 18% de cuota en sus minutos iniciales a un 32,7% pasadas las 00:15 de la noche, un dato muy a tener en cuenta.

Por si fuera poco, el formato superó el estreno de ‘Super López’ en Telecinco, que tuvo que quedó en un 17% y poco más de 2 millones de espectadores, dejando a la película de Dani Rovira como segunda opción de la noche.

La guinda de la noche fue la lluvia de críticas positivas en redes sociales, en las que, además, el programa arrasó en audiencia social con varios trending topics a nivel nacional y alguno a nivel global.

Una delicia de datos.

Pero, ¿cuáles han sido las claves de ‘Mask Singer’? Atresmedia decidió usar una estrategia totalmente diferente, y parece que ha tenido efecto, aunque el resultado total del formato producido por Fremantle todavía tiene cosas que pulir para convertirse en un referente internacional.

Nueva estrategia: horario reducido, cásting secreto de alto nivel y ritmo frenético

Una de las principales novedades de ‘Mask Singer’ ha sido el horario escogido. En España es normal que un talent show termine pasada la 1 de la madrugada (las 2 si estamos en TeleCinco). Antena 3 apostó por una duración de hora y cuarto de programa, haciendo que empezara a las 22:45 –algo más tarde- y terminara a las 00:15 horas.

En apenas hora y media pudo verse varios resúmenes, todos los vídeos de presentación, todas las actuaciones, expulsión y descubrimiento del primer famoso, también con sorpresa.

El hecho de que se reduzca tanto el formato hace que la producción del mismo tenga que ser casi perfecta para que no dé la sensación de ver un programa a tirones. Tirón de orejas aquí para la realización y montaje de Fremantle, que nos tiene acostumbrados a exquisiteces en este sentido.

Otro de los puntos muy a favor de ‘Mask Singer’ es el cásting, imprevisible por momentos. La cadena había creado tanto hype por el tipo de famosos que iban a ir al concurso, que el abanico de posibilidades era muy extenso. Desde “políticos en primera portada” a “estrellas internacionales” fue lo que nos vendieron y, visto lo visto en el primer programa, parece ser que sí va a ser así.

Aunque a priori parecía que iba a verse un refrito de caras de ‘Tu Cara Me Suena’, el final del primer programa de ‘Mask Singer’ dejó a la audiencia con la boca abierta. Cuando todo el mundo daba por hecho que la expulsada iba a ser Cristina Pedroche –a quien no se le quita mérito, pero está muy vista en Atresmedia-, el personaje del león se quitó la máscara y fue una sorpresa para todos. El primer famoso descubierto fue nada más y nada menos que Georgina Rodríguez, modelo e influencer con más de 21,7 millones de followers en Instagram.

Formato ligero, fresco y novedoso con posibilidades de jugar

Más mérito del formato original que la adaptación española, el formato de ‘Mask Singer’ es una delicia, aunque está claro que sin una buena adaptación todo esto se hubiera quedado en el aire.

Estamos ya muy acostumbrados a ver famosos encerrados en una casa, aislados en un paraíso tropical e incluso imitar a cantantes en un plató de 1000 metros cuadrados, pero lo que hasta ahora no se había visto era a doce famosos cantar escondidos detrás de un estrafalario disfraz, ya sean cantantes o no.

Alabanzas al formato aparte, lo mejor de ‘Mask Singer’ es la sensación que provoca al espectador desde casa, al que hace partícipe al preguntarse qué famoso estará detrás de las máscaras. Dicha sensación hace que los espectadores puedan ser jueces del programa –algo parecido que pasa con las audiciones a ciegas en ‘La Voz’- y se sientan partícipes en las galas.

Suspiro de alegría ante la situación actual

Otra de las claves del éxito de ‘Mask Singer’ es la situación en la que nos encontramos. Actualmente, el 90% de los espacios televisivos únicamente se habla del COVID, mientras que el otro 10% de lo llevan las Elecciones de los Estados Unidos, el otro 5% es entretenimiento y el 5% restante es la cantidad de horas a la semana que Telecinco emite alguna versión de ‘Sálvame’.

Por tanto, el espectador es agradecido y ve la oportunidad de evadirse y no pensar en los problemas de la sociedad sentándose delante del televisor, dejándose llevar y siendo partícipe del programa sin pensar en la pandemia mundial que golpea al mundo entero. Es más, en ningún momento se pronunció la palabra “COVID” en la hora y media que duró esta primera gala.

Tirón de orejas al plató, al maestro de ceremonias y al playback

No todo iba a ser alabanzas para ‘Mask Singer’. El programa necesita pulir varias cosas, aunque preocupa que otras sea algo más difícil de subsanar, ya que estamos hablando de un tema presupuestario, como podría ser el plató.

El plató utilizado para ‘Mask Singer’ queda algo pequeño y claustrofóbico en pantalla. La oscuridad y el tamaño del escenario da una sensación de enanismo para un programa que pide espectacularidad por todos los lados, a pesar de que el diseño es acertado y el público tenga que estar separado por las medidas de distancia social.

En definitiva, falta esa espectacularidad para un formato de estas características que sí tienen otras adaptaciones, por no hablar de los disfraces, que quedan algo pobres si los comparamos con las versiones internacionales del programa.

Arturo Valls tampoco sale bien parado dentro del examen de ‘Mask Singer’.

El valenciano parece encasillado dentro de un papel que tenemos muy trillado en ‘¡Ahora Caigo!’, aunque con bastantes más “peros” que en su concurso vespertino.

Los chistes fallidos a destiempo y totalmente guionizados no hacen más que restar a un formato que no te está pidiendo esa faceta. Quizá, era el formato idóneo para Roberto Leal, fichaje estrella de la cadena que está arrasando en ‘Pasapalabra’ todas las tardes.

Otro aspecto que iba a estar bajo la lupa de los espectadores y los expertos televisivos era el jurado de 'Mask Singer'. A pesar de que ya es muy habitual ver a Los Javis por 'Operación Triunfo', lo cierto es que la mediática pareja parecen cómodos dentro del formato.

Malú no arriesga y sigue en su mismo registro que ya vimos en 'La Voz'.

Quizá, José Mota es el factor que desentona dentro de este jurado, discrepando en sus valoraciones y cayendo en el mismo error que Arturo Valls, buscando el chiste donde no había que hacerlo.

Lo peor de todo es, sin duda, el playback. A diferencia de otras ediciones donde se canta totalmente en directo, Antena 3 ha decidido jugar sobre seguro y grabar previamente las voces de los famosos que van a cantar.

Un hecho que queda encubierto durante las primeras actuaciones, queda algo pobre en el momento que el famoso expulsado vuelve a cantar su canción, dejando a la vista el playback, algo muy de la Televisión de los 90.

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