La reciente quinta temporada de Black Mirror ya está disponible en Netflix. Sin embargo la crítica hacia la misma fue duramente disparada debido a la baja en la calidad argumental de los episodios. Iniciándose su emisión en el año 2011, la serie de televisión británica comenzó como una sátira a la realidad hiperconectada de la tecnología e Internet de hoy en día, pero en su última entrega lejos está esa moraleja tan presente en sus primeros episodios.

Gran comienzo de Black Mirror

A lo largo de sus anteriores cuatro temporadas, Black Mirror (espejo negro, por el reflejo que se forma en las oscuras pantallas led de los móviles y televisiones con protección negra), era una serie de corte underground, de bajo perfil y con un fuerte mensaje de alerta hacia la vida que llevan los humanos conviviendo con la tecnología, planteando un futuro distópico donde la tecnología no solo nos controla, sino que en algunos casos tomaría nuestra propia vida y dominaría la tierra.

Curiosamente, Black Mirror alcanzó su punto más alto el pasado diciembre con su película interactiva, Bandersnatch, una especie de nueva modalidad visual en la cual el usuario interactúa con la narrativa de lo que ve, provocando efectos inmediatos en el argumento y personajes, causando diferentes finales y desenlaces. Esta revolucionaria modalidad sentó quizás una vara muy alta para lo que resultó su nueva y última entrega de tres episodios.

La caída de la calidad en la ultima temporada

En lo que respecta argumentalmente a estos austeros tres nuevos episodios, en el primero se puede visualizar una pareja de amigos que ve cuestionada su sexualidad al compartir una afición, jugar a vídeojuegos de batalla inmersivos super realistas, en el cual pueden tener relaciones a través de sus personajes, con sensaciones totalmente realistas.

Si bien es curioso que este tipo de situaciones pueda ser posible a futuro, el efecto moraleja de este episodio fue muy pobre.

El segundo episodio muestra una propaganda de Pokemon Go, en la cual invita a los jugadores a cerrar el juego mientras conducen. Es una larga y aburrida travesía de un hombre enfurecido en contra de una red social que le costó las cosas más importantes de su vida, pero por su error humano propio.

Se puede palpar como ese toque apocalíptico, ficcionado, pero aún así creíble que se podía ver anteriormente, esta es un mero recuerdo delegado al marketing.

Finalmente, su último episodio, el nefasto “Rachel, Jack y Ashley Too” protagonizado por la cuestionable cantante de pop, Miley Cirus, hace una parodia de su anterior participación en televisión para la cadena de Disney en el popular programa, “Hannah Montana”.

En esta ocasión Miley es una estrella de pop que sufre un accidente y es reemplazada por una inteligencia artificial con el fin de lucrarse de dinero con su imagen. Aunque es cierto que este último episodio tiene más toques de ciencia ficción, el nivel de comedia y de suspense argumental es tan infantil que parece una burla para los viejos fanáticos de la serie.