Siempre se ha pensado que cuidarse, que mantenerse en buen estado físico, es un signo de frivolidad, estando siempre alejado de lo que se considera ser intelectual o profundo, pero al parecer indica todo lo contrario, señalando un buen estado mental, y en muchas ocasiones, el aspecto físico es un reflejo fiel del bienestar emocional o mental que se tenga en ese momento, y sobre todo, un signo de amor propio.

La pérdida de interés por el aspecto físico, puede ser señal de alteraciones psicológicas o psiquiátricas, como también lo es el interés excesivo en la parte física, donde se buscan imperfecciones reales o imaginarias ya que lo ideal es mantener un equilibrio entre lo físico y el estado emocional.

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Hay que reforzar la idea que mantener una apariencia atractiva vas mucho más allá de lo físico, y tiene mucho que ver con sentirse a gusto emocionalmente, y en lo que uno puede darse a sí mismo, y por ende, a los demás.

Utilizar el cuidado personal como un aliado en la salud

Generalmente, cuando se realiza un cambio importante en la vida, viene acompañado también por un cambio de imagen, que representa ese cambio interno que se ha realizado. Un cambio físico, en algunas ocasiones, puede ser el detonante que ayude a tomar decisiones, para también realizar un cambio de vida, alejado de cualquier aspecto de superficialidad.

Este uso de la estética como ayuda para mantener una buena salud mental, es utilizado como un factor de apoyo en tratamiento de Enfermedades en las que el estado emocional es determinante para la recuperación.

El cuidado físico en la lucha contra el cáncer

En la lucha contra el Cáncer, la persona debe centrar todas sus energías en tratar de superar esta enfermedad. Pero es sabido que el factor psicológico juega un papel fundamental en esta lucha, y el cuidado personal y estético entra dentro de esta categoría.

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Los estragos físicos que suele causar el tratamiento contra el cáncer, suele provocar depresiones, ya que la pérdida de cabello por la quimioterapia, por ejemplo, causa un estado mental que aumentan los signos físicos de la enfermedad. Por lo que para muchas personas que sufren de esta enfermedad, es recomendable, en la medida de lo posible, contar con un tratamiento estéticos que disminuyan los efectos físicos de los tratamientos.

En el caso de esta enfermedad y de muchas otras que alteran el aspecto físico, el verse y sentirse bien, invertir en el propio aspecto y tomarse un tiempo para uno mismo son cuestiones que no sólo tienen una consecuencia en el aspecto visual inmediato, sino que contribuyen al bienestar, tanto mental como físico, de todas las personas.