Hoy en la jornada de reflexión previa a la cita a las urnas el pueblo catalán se encuentra entre la incertidumbre y la esperanza en unas elecciones atípicas con candidatos en el exilio o en la cárcel, con un pueblo dividido entre el centralismo y la autonomía. Cataluña protagoniza unas elecciones singulares, atípicas, entre otras cosas por lo peculiar de realizarlas en un día laborable, en las que se espera poner fin a la crisis del independentismo, se espera una participación histórica donde cada voto cuenta, cada voto será decisivo para uno y otro bando.

Cataluña y su panorama político

Dividida entre el sentimiento independentista y los que defienden la unidad de España, entre aquellos que reclaman gobernar con la autonomía que se merecen y otros que prefieren el centralismo desde Madrid. Una campaña donde los indecisos son claves para inclinar hacia uno u otro lado la balanza de un próximo gobierno que puede estar antes de nacer, condenado a la inestabilidad y crispación continua.

Según las encuestas, el sector independentista se encuentra a un solo diputado de la mayoría absoluta, algo que estaría demostrando que a pesar de todo lo sucedido en los últimos meses, como la fuga de empresas, por ejemplo, o contar con un candidato en el exilio y otro en prisión, lejos de desanimarse están demostrando que la voluntad férrea de separarse de España.

Por el otro lado, pero ya más divididos, los llamados unionistas o afines a quedarse en España esperan sumar voluntades suficientes para impedir que los independentistas vuelvan a ser gobierno. Ciudadanos aspira a ser la fuerza más votada en Cataluña, pero saben que eso no les basta para ser gobierno y que el PSC, que basó su campaña como la fuerza política de la reconciliación y el diálogo. Por último y con unas encuestas que les auguran una muy mala votación, el PP que poco o nada podrá hacer para mejorar la situación.

En medio de todo esto la marca catalana de Podemos puede ser la bisagra o llave para formar un futuro gobierno. Aunque para muchos será la CUP quien vuelva a ser la decisiva para formar gobierno, aunque ya han advertido que apoyarán un gobierno que continúe el proceso hacia la independencia. Independencia o España. Perseverancia y justicia social y económica por un lado o unión de España y la reconstrucción de Cataluña, tanto económica como social.

Cataluña y las posibilidades de formar gobierno

Las posibilidades de formar gobierno por parte de los conocidos como constitucionalistas son tan complicadas como las de los soberanistas. El líder socialista catalán es quien a pesar de no liderar encuestas podría llevarse el gato al agua si se da un acuerdo complicado con la formación violeta, el PP y Ciudadanos.

ERC que sería el vencedor entre el sector soberanista se encuentra con su ex socio de gobierno reclamando la presidencia para Puigdemont a quienes ven como el presidente legítimo de Cataluña, mientras que la CUP apoyaría bajo una exigencia imposible de asumir pues se estaría entrando en desobediencia y el artículo 155 se aplicaría nuevamente.

Ante tal escenario de incertidumbre nadie puede asegurar que las elecciones sirvan para poner final a la crisis política catalana. El gobierno de Rajoy posiblemente no se esperaba un escenario tan complicado luego de aplicar el 155.

En pocas horas se espera una votación en donde la participación ciudadana será histórica, la más alta de la historia democrática. Cataluña se juega muchas cosas, para unos la dignidad e identidad como pueblo, para otros, el mantener España unida. Para unos continuar como hasta ahora, dentro de España y para otros, acabar con el centralismo y la injusticia que ello conlleva. Un proyecto de nación o República contra un sistema monárquico. Atípicas elecciones con políticos presos o exiliados, realizadas en día laborables y donde cada voto es clave.