El pensamiento positivo es uno de los elementos más importantes para ser feliz en el trabajo. El optimismo está incluso vinculado con el talento ya que cuando una persona se siente bien consigo misma, también realiza de un modo más eficaz su trabajo y su rendimiento es mayor al no arrastrar la tensión que produce el pensamiento negativo y el estrés. En un contexto de crisis, los empleados tienen que hacer un esfuerzo emocional añadido para no dejarse arrastrar por la negatividad.

La queja es un sentimiento muy humano que muestra la actitud de una persona que no está satisfecha con algunos aspectos de su empleo. Sin embargo, la queja no produce ningún resultado positivo a largo plazo.

El pensamiento positivo en el trabajo, por el contrario, solo produce efectos secundarios saludables.

¿Cómo poner en práctica la filosofía del optimismo en el trabajo?

El poder del pensamiento es notable puesto que una idea puede producir un sentimiento. Por ello, un pensamiento positivo transmite entusiasmo y vitalidad. Las preocupaciones en el contexto profesional surgen cuando los empleados están más pendientes del futuro que del presente. El pensamiento positivo ayuda a poner en práctica el carpe diem. Puedes anotar en tu agenda a primera hora de la mañana cuáles serán tus tareas más importantes de ese día. Comienza la jornada con aquella tarea que te supone más esfuerzo. Marca distancia emocional respecto de los compañeros de trabajo tóxicos que muestran actitudes frecuentes de envidia.

Vídeos destacados del día

Por el contrario, comparte más tiempo con aquellos compañeros de trabajo que te ayudan con sus observaciones y críticas constructivas.

El pensamiento en positivo también se muestra a través de las palabras. A modo de coaching, es recomendable pronunciar con más frecuencia la palabra gracias y por favor en el contexto laboral ya que estas palabras mejoran el clima de trabajo. El optimismo ayuda a prevenir la ansiedad. La formación es un recurso muy valioso para potenciar el optimismo. Por ejemplo, hacer un curso sobre gestión del tiempo puede ayudar a mejorar la organización de las tareas. Del mismo modo, los cursos de risoterapia potencian el optimismo.