El actor suizo se hizo muy conocido para el gran público gracias a su increíble interpretación de Adolf Hitler en sus últimos días en “El hundimiento”; pero, a sus 77 años de edad, había realizado papeles históricos como en “Tan lejos, tan cerca”, “El amigo americano” o “Cielo sobre Berlín”.

La historia de los últimos doce días de Hitler lo hizo inmortal

Pero, sin duda, la historia sobre los últimos días de Hitler encerrado en el búnker que él mismo había mandado construir y teniendo que hacer frente al final de su imperio le hizo ganar numerosos premios y recibir el aplauso de la crítica y el público.

Bruno Ganz falleció el pasado sábado a la edad de 77 años, en su vivienda en la localidad de Zurich a causa de un cáncer que sufría desde hace unos años. Era el final de una larga trayectoria profesional vinculada al Cine y al teatro dentro de los distintos movimientos europeos, en los que Ganz se hizo un nombre gracias a su gran capacidad para llenar de matices interpretativos cada papel que realizaba.

Aunque no poseía un físico llamativo, si tenía una personalidad magnética, con la que era capaz de encarnar desde un personaje bondadoso hasta la maldad personificada, la perversidad o la belleza.

Entre sus personajes llegó a hacer de galán, de patán, fue protagonista o secundario brillante...

Y no tardó en convertirse en una estrella del cine europeo y del transnacional, llegando a actuar en todos los continentes. Además, la historia negra de Europa, sin duda, le dio los mejores papeles de su carrera.

Bruno Ganz nació en el año 1941 en la ciudad de Zurich, en una familia muy alejada del mundo artístico: su padre era suizo y trabajaba como mecánico; mientras que su madre era italiana y era la típica ama de casa de la época.

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Aunque en Zurich siempre hubo una gran tradición del teatro, él lo descubrió a una edad tardía. Como él confesó, el teatro no era algo normal en su clase social. Su familia vivía en la periferia de Zurich y su padre, por ejemplo, solo estaba interesado en aquello que estuviera relacionado con temas técnicos, con su trabajo.

Pero, su vida cambió a los 16 años de edad, cuando un amigo que se ganaba la vida como técnico de iluminación en la Schauspielhaus de la ciudad de Zurich, uno de los escenarios más reconocidos del teatro en lengua alemana, le invitó a una obra.

Desde ese momento, Bruno Ganz se quedó fascinado por lo que significaba el teatro.

Desde ese momento, según palabras del actor, aprendió todo gracias a los actores judíos y comunistas que habían llegado a Suiza a causa de la persecución nazi en Alemania. Y estaba convencido de que su futuro era ser actor. No había un plan b.

Su primera oportunidad vino de la mano del gran realizador germano Kurt Hübner. Y, en el año 1970, fue uno de los fundadores del nuevo teatro de Berlín, el Schaubühne, con el que buscaban romper con todas las normas vigentes dentro del teatro europeo, además de aspirar a acercar el teatro a la clase obrera, aunque no lo lograron.

La llamada del cine le hizo tener que elegir, ya que la compañía prohibía que sus miembros trabajasen en el séptimo arte.

Uno de sus personajes más emblemáticos es el de Cassiel, en “Tan lejos, tan cerca”, un ángel de la soledad que quiere renunciar a su condición al descubrir la belleza de la vida de los hombres mortales.

Trabajó con Ridley Scott, Francis Ford Coppola...

Ganz trabajó con lo mejor del cine alemán de la época: “Nosferatu, el vampiro de la noche” de Werner Herzog; “Círculo de engaño” de Volker Schlöndorff.

Y dio el salto al cine anglosajón con la histórica película “Los niños del Brasil” que trataban los monstruosos experimentos de Mengele. También trabajó con Francis Ford Coppola, Stephen Daldry, Ridle y Scott.

Pero, a pesar de su gran historial cinematográfico, fue el papel de Hitler en “El hundimiento”, personaje que le costó aceptar y que no fue bien visto por buena parte de su círculo, por intentar mostrar un Hitler más humano: llegó a internarse en un centro para afectados por la enfermedad de Parkinson (enfermedad que tenía el dictador) para conocer sus movimientos.

Finalmente, el actor fue capaz de reflejar la desesperación del personaje durante los últimos doce días de su vida.

Como dato curioso, Ganz portaba el Anillo de Iffland. Esta pieza solo la puede llevar el mejor actor en lengua germana de manera vitalicia. Desde el sábado, el Anillo busca nuevo portador.

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