El Museo Reina Sofía presenta la exposición Una aproximación a Afal: Donación Autric-Tamayo, formada por alrededor 650 fotografías, ampliando así la oferta que un año más PhotoEspaña nos propone. Amplia de esta manera la colección del Museo que suma a las donaciones de Pérez Siquier, la Fundación Alberto Shommer, Pániker, Ontañón, Juanes Asensio… El refuerzo de la fotografías de Autric-Tamayo dotan al centro nacional de Arte contemporáneo en la institución de referencia de la fotografía española de la mitad del siglo XX.

La exposición reúne la obra de 13 reconocidos fotógrafos, entre los que destacamos a Joan Colom (1922-2017), Gabriel Cualladó (1925-2003), Paco Gómez (1918-1998), Ramón Masats (1931-), Carlos Pérez Siquier (Almería 1930), Leopoldo Pomés (Barcelona 1931)… un amplísimo número de fotógrafos que dibujan la memoria colectiva de un país.

Sin lugar a dudas las imágenes recopilan un mundo de lo que hemos sido, una selección que muestran más allá de las propias imágenes, un momento y realidad de lo que estaba pasando en las calles en un tiempo muy difícil para expresar la realidad.

AFAL, el espejo de una época

Las imágenes de AFAL siempre han supuesto una identidad real de una España perdida, o fuera de un discurso oficial, que desnudaban una realidad tremenda, pero de igual forma poética. Las imágenes de estos fotógrafos son, probablemente el mejor documento histórico de una época oscura, la crónica de un paisanaje y sus heridas sin censura. Los fotógrafos de aquella generación, hoy referentes necesarios para una generación postrera de contemporáneos, como Castro Prieto, Rodero o García Elix.

Los Massats, Gualladó, Maspons, Siquier…eran autodidactas de la fotografía que en muchos casos, sintetizaron desde distintos caminos en un punto, el espacio generacional de la revista Afal.

El proyecto que se creó en 1950, nació como una asociación para la difusión de la fotografía en Almería, un lugar pobre pero en donde germinó esta revista de la mano de José María Artero y Carlos Pérez Siquier. La intención era romper con la tradición pictorialista instalada, y recoger la fuerza de la fotografía documental y del momento que se estaba desarrollando en el extranjero.

Era un espacio donde se podía expresar una nueva imagen, una fotografía renovada.

Respondía, de esta manera, a la voluntad de un arte específico, donde, al igual que en los informalistas en la pintura, la materialidad del color era la propuesta, para los fotógrafos había que representar la realidad desteatralizada.

Cada uno de ellos recoge con su fotografía un momento y un lugar de España, una crónica sin filtros del estado de un país.

La exposición

Las distintas salas del museo exhiben imágenes de la época, proyecciones de imágenes fotográficas y material. Los trabajos expuestos son el cúmulo de veinte años, desde 1950 hasta la década de los 60.

La primera de las décadas fue para entablar un nuevo lenguaje, mientras que la de los 60 es la consolidación de discurso y la cristalización de proyectos vitales. La exposición se organiza a través de los planteamientos estéticos y vitales que marcaron a los fotógrafos, englobados entre el documentalismo y el formalismo, la experimentación y el humanismo… el ensayo y lo periodístico

Afal tuvo una vida efímera, del año 1956 al año 1963, en diciembre de ese año la revista dejó de publicarse.

“Las revoluciones tienen que morir jóvenes” señaló años más tarde Pérez Siquier ante las imposibilidades económicas que supuso mantener el proyecto en ese tiempo.

Podremos contemplar la exposición hasta el 19 de Noviembre.

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