Siguiendo la serie de artículos dedicados a la apasionante historia de Roma, ya tratamos el interior doméstico romano, su gastronomía con una de las recetas típicas, y los peinados de la mujer en la antigua Roma... Como leen en el título, hoy celebramos una efeméride muy particular: su fundación, la fundación de Roma como tal, la cual se produjo un 21 de abril del año 753 a.C. y la festividad de la Palilia.

Como ya se habló en un artículo anterior de la fundación de Roma, hoy les vengo a ilustrar la celebración de la festividad de la Palilia en honor a Pale. Si quieren saber más en qué consistían estos rituales sigan leyendo...

Fundación de Roma y los honores a la divinidad Pale

La Palilia fue una fiesta agrícola que se celebró el 21 de abril en honor a Pale (divinidad del campo, protectora de la tierra y del ganado), quien fue aquella divinidad que supervisó por tanto la fertilización de rebaños y rebaños.

Las fiestas y los ritos que se celebraban en esta ocasión estuvieron en uso durante siglos y, de acuerdo con Plutarco (vidas paralelas de Romulus) también se asociaron con la fundación de Roma, la descripción detallada de estas ceremonias, en cambio, ha sido transmitida por Ovidio.

Los Palilos se celebraron porque Pales prosperó las bandadas y protegió los bosques sagrados del daño de las diversas y concurridas incursiones de los rebaños. La fiesta tenía dos formas rituales, una urbana y otra rural.

Diferentes fases del ritual a Pales

Las primeras etapas de la celebración se encomiaban con el ritual de purificación, las vestales sacrificaban al fuego el compuesto, preparado por ellos, con la sangre de caballo que fue sacrificada durante el Equus de octubre. las entrañas de un feto de vaca embarazada sacrificado durante el denominado Fordicidia y el rastrojo de frijol.

Y girando hacia el este, y rezando al dios Pale, finalmente se ofrecieron a la diosa de la Focaccia, leche y miel, seguidas de juegos, convivencias y danzas. Encendiendo al atardecer los fuegos, los pastores proseguían a saltar sobre él.

Estos juegos, que se convirtieron en una parte integral del Palile en sus comienzos, fueron descuidados tras la muerte de César (15 de marzo de 44 a.C.), pero volvieron a estar de moda durante el mandato del emperador Augusto (27 a.

C. y 14 d. C).

Más tarde, la fiesta de Natividad en Roma asumió una importancia aún mayor. Roma, personificada y deificada, fue celebrada hasta el final del paganismo. Además, con la simple indicación de Palilia o Pariglia -del latín pario, es decir, el nacimiento, motivo por el cual se ofrecieron sacrificios por la entrega del ganado en esta recurrencia- se agregó la de Roma Condita o Natalis Urbis-.

Es importante saber y conocer Historia, nuestra Historia

Quizás alguno de vosotros se preguntará que para qué nos sirve hoy celebrar esta efeméride. Pues bien, yo siempre trato de decir en mis explicaciones que somos lo que somos hoy por lo que hemos pasado en tiempos pretéritos. Ya lo hayamos vivido nosotros en primera persona o lo hayan vivido otros y nos lo hayan contado o lo hayamos leído en libros y otras publicaciones sobre el tema.

Hoy celebramos y recordamos esta efeméride de gran importancia para el devenir del mundo, y el día de mañana recordaremos otra. Así es el oficio del Historiador.

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