Parece que mucho se está escribiendo sobre la antigua Roma e incluso de su gastronomía, pero es que como historiadores nos estamos dando cuenta de que le debemos mucho más a aquélla época de lo que nos imaginamos. Hoy les vamos a presentar algunos de los looks de las féminas romanas en lo que a Peinados se refiere en las que hoy denominaríamos "infuencers".

Las influencers romanas tenían los nombres de Octavia con su peinado denominado "copete" y su singular manera de recogerse el pelo en la nuca mediante un moño, marcando tendencia a otra mujer romana Antonia Minor, la sobrina de Augusto.

Otra mujer que marcó tendencia fue Mesalina, la tercera mujer del emperador Claudio, quien introdujo la moda de los rulos en la parte superior de la cabeza y "ricitos" cayendo sobre la frente.

Aunque quizá la que más nos venga a la mente cuando hablamos de tendencia es Flavia (aunque antes ya hizo popular Julia, sobrina del emperador Tito en la segunda mitad de la primera centuria) y su particular peinado denominado "nido de abejas", por ese prominente tupé realizado a base de rizos y más rizos que por su volumen más bien parece un casco.

Mujer romana: los peinados de tendencia

Si algo caracterizaba a las mujeres romanas -y griegas, también- era por llevar el cabello largo. Normalmente recogido por diademas e incluso trenzas.

En sus peinados, existían notables diferencias en función si la mujer estaba casada o permanecía aún soltera. Éstas últimas tenían la costumbre de recoger su cabello hacia la zona de la nuca mediante un moño a base de trenzas o una cola de caballo.

Por su parte, las mujeres ya casadas, acostumbraban a llevar su cabello recogido con seis trenzas, un peinado que llevaban también las vestales, sacerdotisas y toda aquella mujer estrechamente relacionada con la vida religiosa y social romanas.

Con el paso del tiempo, sus peinados se iban elaborando cada vez más incluyendo un sinfín de elementos decorativos (tales como diademas e incluso joyas)

Peluquerías romanas y asesoras de imagen

Pues sí, en mucho como ven no hemos cambiado. Las mujeres de la antigua Roma tenían también sus asesoras de imagen y de belleza. Más conocida como Ornatrix, un híbrido entre peluquería, centro de estética y asesoría de imagen, que tenía el fin de embellecer y, por tanto, de mostrar y resaltar la belleza de la mujer romana.

Estas peluquerías romanas no distan en demasía de nuestras actuales: en ellas lavaban el cabello, e incluso hacían atenuar las canas más visibles arrancándolas con pinzas (muy similares a nuestras actuales pinzas de depilar las cejas -se conservan estos utensilios en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida). También eran diestras en el peinado a base de recogidos (elemento fundamental para diferenciar a una noble romana de una mujer de bajos fondos). E incluso tenemos constancia de que en estos centros también fabricaban pelucas (conocidas en la época como "capillamentum"), que eran realizadas con pelo humano importado de la India o con pelo de mujeres esclavas romanas. También en caso de tener signos de calvicie, llegaron incluso a pintar dichas zonas calvas de la cabeza.

El rubio causaba furor

Casi como en época actual, las mujeres rubias estaban en el top de preferencias. Y para conseguir esa ilusión, se espolvoreaban oro en polvo. Esta práctica fue seguida sobre todo en el siglo VI a.C. Una práctica que los romanos adoptaron del mundo griego, ya que el color amarillo rojizo estaba muy bien visto y considerado de gran belleza entre la sociedad antigua romana.

Este color amarillo rojizo lo conseguían por medio de jabón caústico realizado a base de espuma caústica, el cual estaba realizado con una mezcla de sebo y cenizas. Otra opción fue la importación de pelucas que eran traídas desde la actual Alemania. Como pueden apreciar, hemos heredado todavía muchos tintes de la Historia antigua como la manera en la que las mujeres nos peinados.