El director egipcio-sueco,Tarik Saleh (Metropia) no puede volver a Egipto, la película, un verdadero film denuncia, le ha supuesto la censura y la prohibición por parte del actual gobierno de Abdulfatah al Sisi, de pisar el país. El film repleto de premios en su trayectoria por los diferentes festivales por donde se ha podido ver, desde Sundance hasta la Seminci de Valladolid. Un trabajo brillante y un alarde de cinematográfica que aúna una gran narrativa, con manejo depurado del lenguaje cinematográfico. No solo la película es un soberbio producto de Cine, además es un film clarificador de lo que ocurre en Egipto –transcurre durante los días de la plaza Tarik, con Mubarak aún en el poder.

Saleh expone el estado de corrupción de los órganos de seguridad del estado (un policía corrupto), del mundo empresarial y los órganos políticos y de poder del país. Bajo la ficción nos muestra una clase magistral de Historia contemporánea y un film que entronca con lo mejor del género. Ya su nombre nos recuerda a otro, L. A Confidencial o al film de Ferrara, Bad Liutenant. Este personaje, el de Tarik mucho más ético–un personaje que cae bien. Utiliza su roll de poder para sacarse un dinero de más, una conducta habitual de la policía egipcia, pero que sin embargo, aún mantiene intacto su compromiso con la verdad y el legado de su padre “la dignidad no se compra”. Retoma el camino de la verdad, en medio de la Primavera árabe y la caída de los antiguos referentes –también en la figura de su tío, el jefe de policía.

Las caóticas calles del Cairo, no podían ser mejor escenario para las imágenes de este film, un laberinto de espacios caóticos, un mundo repleto de basura por limpiar.

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