Nació Concepción Arenal Ponte en el Ferrol, el 31 de enero de 1820. Hija de María Concepción Ponte Mandiá Tenreiro y del sargento mayor, Ángel Arenal Cuestas de ideología liberal y por lo que se tuvo que enfrentar a las represalias que el régimen dictatorial de Fernando VII tomó en contra de su persona. Por motivo de tantos castigos continuados, el padre de Concepción cae enfermo en la cárcel y fallece cuando ella solo contaba nueve años de edad. A partir de ese momento se traslada junto a su madre y sus dos hermanas a casa de la abuela paterna en Armaño, Cantabria.

Educación y anhelos

Quizás debido a la rigurosa educación que la niña adquirió en casa de la abuela, su primer contacto con la educación fue en un colegio de señoritas en Madrid, donde la chica viaja para estudiar. Desde siempre había expresado su deseo de ser abogada, pero el sistema a principios de siglo XIX, no concebía que una mujer pudiera estudiar una carrera. Este impedimento no existió para ella, pues disfrazada de varón acudió a las clases de derecho como oyente, hasta que fue descubierta.

Las medidas adoptadas tras ser desvelada su identidad fueron en primer lugar someterla a un examen, del que salió airosa. En segundo lugar, seguir un ritual (casi como si estuvieran tratando con un jarrón de porcelana) en el que se la mantenía aislada en todo momento de sus compañeros y siempre bajo la custodia de un varón.

Vida social y familiar

De ideas también liberales, Concepción se involucró en la vida literaria y política del momento, vestida de hombre.

Una de sus primeras colaboraciones fue en el periódico La Iberia. En 1848 contrae matrimonio con el abogado y escritor Fernando García Carrasco, del que enviuda nueve años más tarde. Esta nueva situación le hace trasladarse a Potes, en Cantabria, con sus dos hijos. Allí conoce a Jesús de Monasterio, alumno del primer presidente de las Conferencias de San Vicente de Paúl, quien le propone que funda el grupo femenino de las Conferencias de San Vicente de Paúl para ayuda a los pobres.

La visitadora de cárceles de mujeres

Bajo ese título se la conocería desde 1863, siendo la primera mujer en ostentarlo hasta dos años más tarde. Numerosas fueron las obras que dedicó a expandir su pensamiento sobre la delincuencia, la esclavitud, el sistema carcelario y las secuelas del encarcelamiento sobre el reo, ya fuese hombre o mujer. En 1868 recibió el cargo de inspectora de Casas de Corrección de mujeres y en 1871 comienza a colaborar con la revista La Voz de la Caridad, en la cual y durante catorce años, escribe a cerca de todas las penurias del mundo en el que ella se movía.

Corazón compasivo y alma benefactora

Su acción no solo quedó enmarcada en el ámbito carcelario, sino que en su mirada más amplia, buscó la manera de ayudar al obrero a salir de su precariedad, fundando la Constructora Benéfica, con la que construirían casas baratas, como también colaboró con la Cruz Roja.

Su aportación al movimiento feminista también es de destacar. Su primera obra sobre los derechos de la mujer, Cocnepción critica las teorías que se empeñan en defender la inferioridad de la mujer, basándose en argumentos de orden biológico. La educación en la mujer será su principal preocupación, que quedará reflejada en multitud de obras.

Legado y reconocimientos

Siendo mujer católica, tal cual le inculcaron desde su más tierna infancia, no deja de ser tachada de heterodoxa por su sociedad, al mostrarse abiertamente defensora de la capacidad de la mujer para realizar cualquier trabajo que el hombre pudiera acometer.

Sacar los pies del tiesto en esa época, enalteciendo la capacidad de la mujer a la que simplemente se le veía como ama de casa y madre, sin más posibilidades de hacer esas tareas en su vida, debió ser el motivo por el que apenas su obra fue tenida en cuenta, siendo toda ella de gran relevancia para el crecimiento de una sociedad mucho más igualitaria. Como reconocimiento a su buen hacer, Concepción Arenal que murió en 1893 en Pontevedra, tiene varias calles dedicadas, así como monumentos en su honor, por toda la geografía española y también en la República Argentina.

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