Rose Medina solía trabajar en el Acuario de Nueva York enseñando sobre los mamíferos marinos. Pero ahora, ella se gana la vida siendo una criatura marina y una muy mítica. Durante los últimos ocho años, Medina se ha dedicado a ser una sirena profesional.

Todo comenzó cuando uno de sus pulmones colapsó en el 2005. Después de este susto, Medina comenzó a nadar para recuperarse. Cuando un amigo le recomendó que usara aletas para facilitar la natación, Medina se encontró unas monoaletas y descubrió la carrera poco conocida de las sirenas profesionales.

¿Cómo empezó todo?

En una entrevista de la revista Insider ella habla sobre sus inicios, “Yo estaba como, ¿de qué se trata todo esto?

Y comencé a investigar sobre sirenas y esas cosas, lo que hicieron y viendo vídeos. Me dije a mí misma: 'Sabes, hacen cosas increíbles, les dan sonrisas a los niños y disfrutan de lo que hacen, así que definitivamente puedo hacer esto'", comentó Medina.

¿Será una carrera lucrativa?

Su nombre profesional es la Sirena Lanai, inspirado en una isla de Hawai. Ella hace presentaciones en fiestas de cumpleaños para niños, eventos promocionales y más, y gana hasta $ 800 por evento.

"Cuando comencé a ser sirena, lo hice como un pasatiempo”. Pero cuando empezó a trabajar de manera profesional ganaba unos $ 100 a $ 150 por evento, dependiendo de lo que fuera. Actualmente, cobra entre $200 y $800.

"La última fiesta que hice fue de $ 325, y eso fue para un evento húmedo y seco, porque puedo meterme en la piscina y nadar con los niños durante una o dos horas.

Y luego, una hora afuera del agua, vestida, cuando cantamos la canción de cumpleaños y jugamos". También, en un evento privado el verano pasado, ganó $ 800 más propina. Según Medina, ella puede ganar unos $45.000 al año.

¿Cuánto tuvo que invertir?

La única inversión que debió hacer para ser una deidad marina fue la cola.

La monoaleta actual, es la tercera en 8 años y le costó $ 3.200, es de silicona y pesa 20 kg. "La primera cola que tuve fue una de látex de la compañía Fish Butts y creo que me costó $ 200", dijo Medina. Para este proceso su esposo tuvo una participación importante, él las diseñó según las preferencias de color y estilo de ella.

"La mayoría de las veces los niños me preguntan si soy una sirena y digo que por supuesto que sí, pero puedes tocar mis escamas y aletas si quieres descubrirlo por ti mismo. Y cuando tocan las escamas y las aletas, siempre los escucho decir '¡vaya, es realmente real!'. Enseñarles a los niños a usar su imaginación los ayuda a ser más creativos en la vida y en la actualidad, no hay una falta, porque muchos tienen que madurar rápidamente y enfrentarse a situaciones difíciles. Siempre les digo que no tengan miedo a soñar, o imaginar. Y sé tú mismo, eres increíble y puedes hacer cosas increíbles", concluye.

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