José Sanchis Sinisterra necesita poca presentación, el creador de ¡Ay, Carmela! o el Cerco de Leningrado, o El lector por horas, Ees uno de los grandes de nuestra escena, un renovador y también un docente y pedagogo de la creación teatral. Su labor no solo se ha expandido en la dramaturgia también en la enseñanza e investigación de la literatura en su faceta literaria y escénica.

La obra que podemos disfrutar hasta el domingo 27 de Agosto en el Teatro del Barrio, Los desiertos nacen de noche, tiene en el vacío de la escena, incluso el vacío de la palabra –el miedo a no tener palabras, de ahí su palabrería- el gran temor de una existencia vacía.

¿Pero acaso será mejor no hablar si no tenemos nada que decir, no hacer si no tenemos que nada que hacer? Acaso la música, es la única que nos puede llenar en un mundo donde tenemos que hacer algo, aunque no tenga sentido, aunque sea absurdo. Ese es uno de los grandes caballos de batalla de la obra, hacer por hacer, peor es el vacío.

En la escena se encuentra una mujer que no encuentra una fiesta, un director de teatro que lucha contra el tigre que lleva dentro... Un hombre y una mujer que no consiguen besarse nunca. La obra sorprende por el resultado, de alguna forma siempre abierto, surge de piezas independientes, que funcionan libres con distinto argumento y tono. El surrealismo o lo absurdo nos permiten ahondar en el vacío de la existencia, o más bien nos lleva de la mano hacia ese abismo con humor disparatado.

De ese aparente “desorden” los actores nos adentran en un variado espejo de registros, que nos llevan del llanto a la risa... La música, también aparece para rematar este horror vacui de palabras y sonidos.

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