Entre Oriente y Occidente se encuentra Venecia, la ciudad más bella del mundo. Jacopo de Barbari expone su particular punto de vista sobre la villa y aporta un mapa y su obra xilográfica. Venecia se quiso integrar en la Cultura renacentista y renovó su arquitectura. En la muestra se puede ver el tratado de arquitectura de Vitruvio, que es el más antiguo que se conserva.

Belleza y melancolía:

Los deseos de belleza urbana se consiguen a través del clasicismo y se concretan en las más variadas tipologías estéticas. Los libros son protagonistas de esta sección gracias a prestigiosos editores venecianos, como Aldo Manuzio, impresor de "el sueño de Polífilo", obra de Francesco Colonna, monje dominico italiano.

Imágenes venecianas de la mujer:

El retrato fue un género que idealizó la belleza femenina. La diosa Venus es la gran protagonista. También se representan a personajes históricos, bíblicos o mitológicos. Las heroínas juegan a seducir al espectador. Se presentan los tres mejores ejemplos del tipo Magdalenas vestidas de Tiziano. Una es la realizada para el cardenal Farnesio, otra para Alfonso de Ávalos y la última fue la que el artista conservó en su estudio. Según la leyenda Tiziano murió abrazado a ella.

El brillo del poder:

Se exhibe el poder militar a través del brillo de las armaduras de los soldados, lo cual supone un detalle técnico no exento de dificultad. Destacan obras de Carpaccio y Tiziano. Las corazas y atuendos de algunos personajes transportan al espectador a una escena idílica más propia de un cuento.

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Los gestos de complicidad acompañan a otras figuras mientras contemplan con naturalidad al observador.

Pastorales venecianas:

"Los idilios" del poeta griego Teócrito y "la Arcadia" novela pastoril escrita por Jacopo Sannazaro constituyen la esencia literaria de esta sección. La Naturaleza idealizada es el ambiente para pastorales mitológicas. Pinturas que simbolizan las devociones harán las delicias del visitante, como "la Virgen con el niño, Santa Catalina y un pastor", obra que Tiziano pintó para el duque Alfonso I de Este.

Las ninfas se recrean en un bosque que rinde homenaje a sus encantos. Por último, Jacopo Bassano encontró en las villas de Palladio su mejor expresión arquitectónica.

En definitiva, la armonía en proporción a la belleza inconmesurable, representadas tanto en pintura como en obras literarias y cartográficas son motivos más que suficientes para no perderse esta exposición.