La noticia ha saltado esta tarde, y hay dos bandos irreconciliables: los que se alegran de que él sea procesado, como culpándole de males del Cine de este país, o de que se ataque a quien defendía un tipo de Cine lejos de las multinacionales y las palomitas.

Este cronista conoce muy bien la cadena de cines en versión original que Enrique González Macho tenía, y que algunos de ellos siguen existiendo en Madrid y Barcelona. Muchos cerraron por la crisis, que en 2012 cerró muchas salas, no sólo las suyas, sino de otros dueños, y que con el IVA al 21% fue el remate.

El ex Presidente de la Academia del Cine español puede ser procesado.

El Fiscal ha pedido para él dos años de cárcel por el escándalo de las taquillas manipuladas en sus cines, de películas que no habían tenido apenas espectadores, pero que él hinchaba para que así recibiera subvenciones sus salas por ello. Asimismo, pide que él pague un millón de euros de indemnización si es condenado. Si no pudiera pagarlo, seis meses de prisión como propina. Para rematarlo, tendría que abonar unos 270.000 €, más intereses, al Ministerio de Cultura, por el dinero de subvenciones que se le dio.

Todo esto se supo cuando en noviembre de 2009 se estrenó “La isla interior” de Dania Ayuso y Félix Sabroso. Alta Films, distribuidora de González Macho, tenía los derechos de exhibición.

Para obtener subvenciones en base al rendimiento de las películas al año, se exige que en ese tiempo, la película tuviera una recaudación bruta mínima de 330.557 € y un máximo de 601.012 €. En junio de 2011, el productor de “La isla interior” certificó al ICAA que la recaudación fue 5.000 € más alta del tope máximo, por lo que se le concedió una subvención del Ministerio de Cultura de 272.000 €, que González Macho tendrá que devolver si es condenado.

Empezaron las sospechas cuando en algunas sesiones matinales diferían las cifras de espectadores oficiales con las reales.

Se dice que otros productores usaron las mismas trampas para conseguir esas subvenciones, en una época en que la gente no podía ir mucho al cine por la crisis y los precios altos de las salas.

González Macho, como todos sabemos, en su cargo de Presidente del cine español, hacía encendidos discursos donde atacaba a la piratería, el desinterés de la gente y de los políticos a lo que él entiende como el tipo de cine que se debe hacer. Su distribuidora Alta Films tuvo que cerrar en 2013, y poco después también él dejó el cargo.

En dichos discursos, y en declaraciones a los medios, muchas veces abusaba de que todo lo que se saliera de su concepción del Cine no era digno de respeto, con una cierta prepotencia, e incluso una vez él llegó a atacar al Cine catalán, como lamentándose de que películas hechas en Cataluña las tuviera que exhibir obligatoriamente en sus salas, vamos, como si hacerlo le hiciera perder dinero.

Se olvidaba de que él exhibía cine de autor de todo el mundo, del turco al japonés, y podía llenar las salas o tener sólo cuatro espectadores. Daba lo mismo el idioma. Es que él no sabía venderlas bien. Y por eso, desesperado, recurría a estos trucos que han acabado con su prestigio.

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