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“Los Falsificadores” (Die Fälscher) está basada en hechos reales, según las memorias de Adolf Burger, uno de sus protagonistas. La cinta usa como eje de la trama a otro personaje real, el judío Salomon Sorowitsch (Karl Markovics) un falsificador de fama internacional, bohemio y vividor que es detenido por la Gestapo. Sorowitsch es internado en el campo de concentración de Mauthausen y en 1944 lo trasladan al campo de Sachsenhausen, donde comenzará a colaborar con las SS en la operación más ambiciosa de falsificación de billetes de banco de la historia, la "Operación Bernhard", al mando del coronel de las SS Bernhard Krügger.

En unos barracones separados y aislados del resto del campo, un grupo de 142 internos trabajaban con materiales y maquinaria moderna para crear papel moneda falso y de gran calidad de 5, 10, 20 y 50 Libras esterlinas.

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Al final de la contienda, habían falsificado casi 134 millones de Libras. Los falsificadores eran judíos procedentes de diferentes campos de concentración y gozaban de "ciertos" privilegios como comidas regulares, ropa nueva, libros o cigarrillos. Sorowitsch se convierte en el jefe de los reclusos que trabajan en la falsificación de las libras entre los que se encuentra Adolf Burger, interpretado por August Diehl (Mayo de 1940), que se opone a colaborar con los nazis e intenta sabotear el trabajo creando fallos leves, pero que invalidan la falsificación.

La película está rodada en un tono documental, con mucho grano, cámara en mano y con colores difuminados, con la intención, del director austriaco Stefan Ruzowitzky, al utilizar estas técnicas, de otorgarle realismo y una estética contemporánea con el momento histórico.

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Ruzowitzky estuvo asesorado en todo momento por Adolf Burger. La banda sonora, en la que abundan antiguos tangos y opera de los años 30, aporta un tono extra de melancolía a la cinta.

Aunque la historia que aborda la tensión entre el idealismo y el colaboracionismo en unas condiciones tan dramáticas como la vida en un campo de concentración y nos intenta contar uno de los hechos menos conocidos de la Segunda Guerra Mundial, resulta atractiva, la película no es del todo redonda, a pesar de haber ganado el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 2008. Aun así "Los Falsificadores" es un testimonio histórico interesante, que merece la pena ver.