En realidad se llama Jasmine Lucilla Elizabeth Jennifer van den Boaerde, pero como su nombre no era demasiado comercial y optó por utilizar el apodo con el que su familia la había llamado siempre, Birdy (Pajarito) por la manera en la que comía cuando era un bebé. Inglesa y de familia artística, su madre es cantante y compositora y su tío abuelo era el actor Dick Bogarde, aquel que opinaba que la voz era el 80% del trabajo de un actor. La pequeña Birdy, con esos antecedentes, lo tenía fácil para usar la suya en composiciones que empezó a crear a los ochos años para, a los doce, ganar un concurso de talentos, el Open Mic UK.

Tal acontecimiento le hizo darse cuenta de que la Música era su mundo y que quería dedicarse a él.

Los juegos del hambre, Indomable, la película de animación de Disney, o Bajo la misma estrella tuvieron algunas de sus canciones en sus bandas sonoras, confirmando el éxito que ha llegado a tener la cantante, pero antes, en su álbum debut, titulado con su nombre artístico, podíamos encontrar una maravilla que no le pertenecía, aunque ha hecho suya en una versión muy parecida a la original, del grupo Cherry Ghost: People help the people (Gente que ayuda a la gente).

El tema es del año 2011, el original del 2007, y en 2015 está de plena actualidad y en lo alto de las listas que indican lo más vendido: los 40 Principales la tienen en el número 10, lo que garantiza poder seguir escuchándola unas cuantas semanas más.

La letra nació en unas vacaciones de tres meses en la India de Simon Aldred, guitarrista y cantante de la banda que la compuso, y profundiza en la soledad de las personas y en la dificultad de saber hasta qué punto quienes nos cruzamos por la calle puedan estar necesitados de ayuda.

Aquel primer tema tuvo dos vídeos y Birdy también ha grabado dos, en el mismo orden y con la misma temática. En el primero, en blanco y negro, la cantante se dirige en un autobús al centro de Londres y se va mezclando lentamente, y con cámaras lentas como recurso dramático añadido, con la gente de la que habla en la letra. En el segundo, localizado en París, Birdy se sitúa delante de un piano y añade elegancia a la que ya de por sí el tema tenía.

Impecable interpretación que estremece una y otra vez y que supone un espaldarazo en la carrera de este "pajarillo" que cada día vuela más alto.

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