Los recientes escándalos con las caricaturas de Mahoma e incluso la anécdota del Ecce Homo restaurado de manera involuntariamente cómica en Borja (Zaragoza), nos anima a ver un poco cómo la Religión o cosas más o menos religiosas han sido mostradas en el Cine, con polémica o sin ella. Hablaremos un poco de algunas películas.

Pues bien, en la historia del cine ha habido polémicas gordísimas, que hoy en día están totalmente olvidadas, pero en su momento parecían el fin del mundo, casi apocalípticas, a juzgar por la reacción de la Iglesia o de ciertos políticos.

Los Monty Python no necesitan presentación, fueron un genial grupo cómico inglés que satirizaron todo lo que se les puso por delante: la policía, la política, el amor, la vida... incluso la religión. Todo tenía cabida en aquella serie televisiva suya, "The Monty Python Flying Circus", hoy de culto.

Pero al pasar al cine, su película más recordada es una divertida sátira de Israel esperando la llegada del Mesías en "La vida de Brian", donde un pobre desgraciado con una madre posesiva es confundido con ese Mesías.

Después de varias confusiones, enredos e incluso una historia de amor, el pobre Brian acaba como acabó el Mesías, crucificado. Y es antológica la escena final que él y otros crucificados, para animarse, cantan a coro la canción "Always look the bright side of life", todo un clásico, que se ha utilizado luego en anuncios televisivos.

Hoy en día, los componentes del grupo, ya separados, dicen que no se atreverían a hacer una película parecida.

Una década antes que ellos, Federico Fellini hizo una brillante sátira de la Iglesia Católica en una escena de "Roma". Otra década antes, no le asustó la amenaza de excomunión que recibió por "La dolce vita", que no trataba específicamente sobre la religión.

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Pues bien, en "Roma", tenemos una escena con un desfile de moda eclesiástica, donde Fellini dejaba suelta su gran imaginación visual, y mostraba unos modelitos para curas, monjas y frailes absolutamente delirantes y divertidos, que no tenían nada que envidiar a un Versace o un Yves Saint-Laurent.

También hay una sátira en el cine que de manera muy sutil satiriza todo lo que pilla, incluida la religión, mostrándonos a dos familias que acuden a una boda, por la Iglesia, claro, y reserva casi a la mitad una gran sorpresa... Es la película francesa "El pastel de boda", que presenta una típica boda burguesa.

La gran sorpresa es que la novia no sabe que está siendo casada por su propio abuelo, es decir, que el cura que oficia la ceremonia, años atrás, tuvo un lío con la abuela de la novia y quedó embarazada.

Pero no crean que el cura es mala persona, al contrario, es honesto e íntegro. Y teniendo en cuenta que las dos familias, en su aparente elegancia y buena educación, son impresentables e hipócritas, el cura, casi acabando la boda, toma una decisión radical, pero de sentido común: como nadie de esas familias parece creer en Dios de verdad, decide no darles la Comunión, algo que sería un desatino.

Después, les echa a todos de la iglesia sin contemplaciones. Toda una sátira sutil de lo sagrado en una boda.

En Hollywood, pocas veces se ha parodiado la religión, más la católica, aún exótica para la mayoría de americanos, pero en plan amable, desde el cura encarnado por Bing Crosby en "Siguiendo mi camino" a las monjas del convento en donde se refugia Whoopie Goldberg en "Sister act, una monja de cuidado".

Pero hay algo que el cine ha denunciado en películas "serias": la Inquisición española. Sobre todo si los productores son judíos. Por supuesto, ha sido más fácil si la película es extranjera que si es española, ya que aquí muchos siguen con eso de que si todo no era más que "leyenda negra". Tenemos, en la comedia, desde Mel Brooks parodiando a Torquemada en "La loca Historia del mundo" al francés Gerard Jugnot, el inolvidable protagonista de "Los chicos del coro", que en "Rosa y negro", dirigida por él mismo, interpreta a un afeminado modisto francés del siglo XVI que viaja a España para diseñar el vestido de boda de la hija de un siniestro inquisidor español, encarnado por Juan Diego. Una parodia de sal gruesa, pero necesaria para retratar tan siniestra institución religiosa.

Y si cualquiera de las religiones cristianas podemos satirizarlas, no pasa lo mismo con la musulmana, ya han visto lo que pasa con las caricaturas de Mahoma. Pues alguien, en cambio, se ha atrevido con los fanáticos religiosos musulmanes, en especial los que cometen atentados suicidas. La película "Four lions" satiriza a estos fanáticos a través de cuatro pobres diablos absolutamente ineptos, vamos, que hacen buenos a Mortadelo y Filemón cuando se infiltran en organizaciones enemigas.

Pero Sacha Baron Cohen, imitador de todo personaje exótico con acento extraño que se le ponga por delante, ha satirizado con su habitual estilo a un dictador árabe inspirado en Muammar El Gadafi en "El Dictador", donde lleva al extremo la caricatura, aunque el propio Gadafi ya era una caricatura en sí mismo.