La Cerdanya es una comarca con historias muy peculiares, además de un entorno natural increíble, para ser más exactos, sobre todo para aquellos que me leen en el resto del mundo, esta comarca encierra miles de historias, de leyendas y de curiosidades. En Catalunya, concretamente en la provincia de Gerona existe esta comarca que por un acuerdo conocido por El Tratado de los Pirineos en el año 1659 donde España cedió 33 pueblos a Francia, en ellos las comarcas catalanas de el Capcir, el Rosellón, Felloneda, la Alta Cerdanya, Vallespir y lo que hoy se conoce como el departamento francés conocido como Pirineos Orientales.

Según cuenta la historia estas comarcas habían pertenecido antiguamente al Impero Carolingio (Reino Franco) y luego fueron cedidos a la Corona de Aragón.

El curioso caso de Llívia es - creo- único en Europa, pues el pueblo está kilómetro dentro de territorio francés y ocupa una extensión de terreno de 12.83 kilómetros cuadrados, dentro de los pueblos cedidos en ese tratado Llívia queda fuera al contar con el título de VILLA algo que le permitió seguir dentro del reino de España.

A 1223 metros de altura la villa ubicada al pie mismo del Turó del Castell y su municipio se extiende sobre lo que se conoce como el llano de Fontanelles.

Dentro de los sitios que más destacan para realizar una visita a la peculiar villa destaca indiscutiblemente la Farmacia Esteve, según dicen la farmacia más antigua de Europa, fundada a principios del siglo XV y que hoy es visita obligada de todo turista que la visite, además hoy el municipio la ha convertido en un interesante museo.

Llívia está rodeada de historia y también de leyenda, esto lo escuché de uno de sus pobladores que según sus ancestros que desde siempre han formado parte de esta villa afirman que Llívia fue fundada por Hércules, quien siempre según este vecino de Llívia fundí la mitad de las ciudades españolas, sonríe el vecino al comentar que es más bien una leyenda y que en ella se dice que Hércules fue quien creó ciudades como Mérida, Cádiz, Sevilla o la mismísima Barcelona, para este servidor, oriundo de Uruguay estas historias de por sí ya resultan fascinantes y a título personal recomendaría al municipio que exploten estas leyendas pues ya de por sí este enclave español dentro de Francia es todo un referente y un motivo extra para visitar una comarca que repito, está llena de encanto, de magia, de historias y mucho pero mucho más.

Llívia según consta en documentos llegó a ser capital de lo que se conocía como Condado de la Cerdanya, sobre el año 815, esta villa al resguardo de su castillo fue una de las poblaciones más poderosas de la Cerdanya, en 1478 el castillo fue destruido por el ejército francés.

Fue el emperador Calos I quien le otorgó el privilegio de " Villa y parroquia de Llívia" título que la situó por encima de todas las aldeas circundantes y que por supuesto, fue el estatus de villa lo que la lleva a encontrarse en la situación tan peculiar de hoy en día, un enclave español dentro mismo de Francia.

Sin embargo y en lo que no deja de ser otro dato curioso, no es hasta casi 2 siglos después que no quedó delimitado totalmente el territorio del municipio, así que junto a una serie de normas establecidas de forma conjunta entre España y Francia en el conocido como Tratado de Límites de Bayona, que se firmó en 1866, que es vigente en la actualidad y que dejaron bien claro los límites y normas que rigen hoy día.

Dentro del mismo tratado se fijaron además unas tierras de pastoreo que si no me han informado mal, se mantienen hasta hoy y que se encuentran al norte del pueblo, pero en territorio francés, bajo unas normas para su uso en determinadas épocas del año. Y al igual que entonces, se mantiene la libre circulación por lo que actualmente se conoce como la N 154 española y la D 68 francesa.

Llívia no sufrió ataques ni bombardeos durante la Guerra Civil Española, aunque se conocen algunas escenas de violencia al ser llamados jóvenes de la villa a participar en la contienda. Sin embargo, en 1939 tropas españolas ocuparon la villa con el visto bueno de Francia y cuentan que los soldados quemaron puertas y ventanas para combatir un invierno especialmente frío, se cuenta que en la segunda guerra mundial los nazis a pesar de no ingresar a la villa patrullaron en las inmediaciones e incluso exigieron a Madrid la presencia de policía en la zona por considerar la villa estratégica en sus intereses y algún vecino de aquellos años comenta que al menos un centenar de policías se mantuvieron en la villa en ese entonces.

Hoy por hoy al encontrase dentro de territorio Schengen, todo control fronterizo o aduanero que pudiera haber existido ya no están, sin embargo hasta 1995 sí que los vecinos de Llívia soportaron a diario una serie de Stop en su desplazamiento entre la villa de Puigcerdá y la suya.

El turismo le otorgó y otorga una dinámica diferente a Llívia, villa que conserva un encanto muy especial en sus calles y en muchas de sus edificaciones, pero además cuenta con estupendas áreas verdes como el parque Sant Guillem, una serie de restaurantes con una gastronomía excelente donde además no suelen faltar los platos tradicionales locales, en verdad, una villa, un enclave español dentro de Francia que vale la pena conocer.

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