Un debate muy importante para la comunidad LGTB se está discutiendo en Australia en estos días. Debate que está tocando muchas cuestiones importantes, conectados con el trabajo y la educación escolar.

En un congreso organizado en el ‘National Press Club’ el pasado miércoles, el director de la ‘Ausralian Christian Lobby’ (ACL), Martyn Iles, evidenció la necesidad de dejar más poder a los empresarios, de manera que tengan la posibilidad de echar los empleados que no tengan "conductas sexuales compatibles con la ética cristiana".

Iles añadió sucesivamente que este poder no tiene que ser motivo por parte de la comunidad cristiana de vengarse contra la comunidad LGTB.

Este comentario llega en un momento muy peculiar por la legislación laboral de Australia. Hace poco la la ‘Australian Reform Commission’ está debatiendo sobre la legitimidad de la ley sobre la discriminación religiosa.

La ley prohíbe de momento la discriminación religiosa

Esta ley prohíbe cualquier tipo de discriminación por razones religiosas en algunas áreas de la vida pública.

Las notas explicativas aclaran que esta ley se refiere a varios ámbitos conectados con la religión: la observación religiosa, la manera de vestirse, y la expresión religiosa.

Por otro lado, permitiría más libertad a las asociaciones y empresas religiosas, como las escuelas, que podrían elegir de no asumir a alguien no conforme a sus normas éticas, pero no podrían despedir alguien por esta misma razón, por ejemplo, una persona homosexual.

Hay muchas otras excepciones, y sobre la manera de aplicar la ley en manera no discriminatoria esta todavía debatiendo la ‘Australian Reform Commission’.

Las posibles consecuencias de la ley afectarían a la comunidad LGTB

El procurador Christian Porter asegura que está haciendo lo posible para intentar de encontrar un equilibrio que pueda satisfacer a todos. De hecho, muchas personas tienen miedo de que esta ley pueda abrir las puertas a la discriminación laboral y despidos legitimados hacia a personas que pertenecen a categorías que son normalmente protegidas por la ley: personas LGTB, madres solteras y personas que pertenecen a minorías religiosas o étnicas.

Por ‘Equality Australia’ y un grupo de expertos de leyes sobre la discriminación, esta ley podría crear serios problemas a la comunidad LGTB, sobre todo para los estudiantes homosexuales. Estos últimos podrían ser objeto de expulsiones, debidas a su orientación sexual (en caso de escuelas religiosas).

La situación podría acabar en un conflicto con los movimientos antidiscriminatorios

Según el ‘Australian Industry Group’ esta ley podría entrar en conflicto con otras que quieren proteger y promover políticas antidiscriminatorias hacia a la diversidad en el mundo laboral australiano.

Además, el grupo evidenció la necesidad de no sobrevalorar la posibilidad que la aplicación de esta ley pueda ser instrumentalizada para apoyar actos extremistas en nombre de una creencia religiosa.

También la embajadora de la ‘National Secular Lobby’, Fiona Patten, afirmó que entiende perfectamente las preocupaciones de los grupos LGTB hacia a esta ley, y que algunas asociaciones cristianas pidieron aún más libertades hacia la manera de tratar sus empleados y los clientes en base a asuntos religiosos.

La responsabilidad de la ‘Australian Reform Commission’ en este momento es muy grande, ya que la aplicación de esta ley podría cambiar totalmente la manera de gestionar algunas empresas. Y el precio de esto serían las categorías más débiles, privadas de la posibilidad de recibir de servicios o de trabajar en determinadas empresas.

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