Las autoridades mexicanas pueden felicitarse hoy. México, todavía en guerra contra los cárteles de la droga desde hace doce años, acaba de poner sus manos sobre casi cincuenta miembros de Jalisco Nueva Generación, una de las asociaciones criminales más grandes del país centroamericano.

Esta banda, que ha crecido exponencialmente desde el arresto de líderes de otros cárteles, continúa extendiendo el miedo en todo México. Creada hace nueve años, esta organización ha logrado expandirse frente a la "competencia" de las pandillas de Sinaloa y Los Zetas.

Una buena captura para la policía y el ejército mexicano

Los principales medios tuvieron que ser desplegados para llevar a cabo estos cuarenta y ocho arrestos.

El fiscal del estado dijo el jueves que estas operaciones anticartel se realizaron en el estado de Chiapas, ubicado en el sureste del país de ciento veintisiete millones de habitantes. Otro fiscal, esta vez de Guatemala, dijo a la prensa que el grupo de traficantes se dirigía hacia el país fronterizo.

Estas operaciones, llevadas a cabo conjuntamente por la policía nacional, las fuerzas locales y el ejército mexicano, permitieron incapacitar a diez miembros de la Nueva Generación Jalisco en Tuxtla Gutiérrez, capital del estado de Chiapas. La segunda operación dirigida a estos criminales se llevó a cabo en Comalapa, una ciudad fronteriza con Guatemala. Este pasaje entre México y su vecino guatemalteco es una señal de que el narcotráfico se está extendiendo a otros países de América Central.

Una expansión imparable para Jalisco Nueva Generación

Desde el arresto de Joaquín "El Chapo" Guzmán, jefe del cártel de Sinaloa por más de 20 años, la organización rival de Jalisco ha estado tratando de arrasar territorio y expandir su influencia criminal en todo México.

Aunque las actividades del grupo Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como "El Mencho", están ocurriendo principalmente en el lado Pacífico de México, el surgimiento de esta organización preocupa cada vez más a las autoridades.

La guerra contra las drogas, lanzada por el gobierno mexicano hace doce años, no ha logrado frenar el narcotráfico. Este conflicto, que ha cobrado más de ochenta mil víctimas según las cifras de 2014, no va a detenerse. Desde enero del presente año, se han reportado más de once mil asesinatos relacionados con estos tráficos y por consecuencia miles de familias han quedado afectadas por la pérdida de sus seres queridos.

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