Luego de las declaraciones del primer mandatario norteamericano realizadas en Helsinki, tras el encuentro con su par ruso, en las que negaba la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016, Trump se vio obligado a dar marcha atrás y tratar de recoger sus palabras.

El presidente Trump le dio la supremacía a la palabra de Putin por encima de los informes de los servicios de inteligencia norteamericanos encabezados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), pero luego se retracto de lo dicho.

Trump usa un juego de palabras para retractarse de lo dicho acerca de Putin

Después de haber señalado textualmente que “ […]el presidente Putin ha sido extremadamente firme y convincente negando [las acusaciones de injerencia por parte de Rusia]”, en rueda de prensa ofrecida el día de hoy, Trump se ve obligado a acudir a un enrevesado juego de palabras.

Trump señaló que “ […] en una frase de mis comentarios dije la palabra ‘sería’ en lugar de ‘no sería’.

Y la frase debió ser: ‘no veo ninguna razón por la que no lo haría o por lo que no sería Rusia [responsable de la injerencia en las elecciones de 2016]”; cambio abrupto que justificó por un lapsus mental al momento de su discurso.

Valdría preguntarse cómo encajaría la nueva redacción en el contexto en el cual Trump incluso señaló que los servicios de inteligencia rusos estarían dispuestos a recibir a sus pares norteamericanos para validar que no hubo injerencia alguna, lo cual era para él una muestra clara de inocencia de la administración de Putin.

Paul Ryan sale al paso y señala que es clara la injerencia rusa en la elecciones de 2016

Más allá de la evidente galimatías, lo que esconde la nueva declaración y juego de palabras del mandatario norteamericano, es la apremiante necesidad de enmendar la molestia que causó en suelo norteamericano el demérito a sus instituciones y acercamiento a Rusia.

Esto incluso causó que el presidente de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Paul Ryan, también la figura más fuerte dentro del partido Republicano, saliera al paso de las declaraciones de Trump. En dicho comunicado en rueda de prensa indicó que “No hay duda de que Rusia interfirió en nuestra elección y continúa atentando socavar la democracia aquí y alrededor del mundo”.

Las declaraciones de Ryan son un claro reflejo del sentir de los halcones norteamericanos, quienes mantienen una mirada de recelo e incluso rechazo hacia Rusia y todo lo que tiene que ver con la administración de Vladimir Putin.

Rusia como el aliado necesario y la CIA como derrocadora de presidentes

Trump se enfrenta a una encrucijada de no fácil resolución. Por los momentos, necesita tener a un aliado sólido en contra de sus enemigos comerciales, aunque ello signifique pactar con su rival en cuestiones armamentísticas y de influencia mundial.

Aunque este, a su vez sea visto por sus copartidarios como una influencia negativa en los asuntos internos de su nación.

Asimismo, Trump se ve obligado a limar las asperezas que levantó en contra de la CIA, al poner en tela de juicio la labor de una institución que tiene entre sus laureles el haber participado y colaborado activamente en la dimisión de un presidente norteamericano electo, como lo fue Richard Nixon.

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