Según la Superintendencia de Migraciones a Perú han llegado más de 353.000 Venezolanos de los cuales 16.000 son niños, quienes han huido de su país por la crisis que existe, superando a las registradas en Estados Unidos. El miércoles Eduardo Sevilla, quien es el Superintendente Nacional de Migraciones de Perú, notificó que 53.000 venezolanos han recibido el PTP.

El 58% es representado por hombres, un 42% por mujeres y solo el 10% por menores de edad.

El PTP es un permiso temporal de permanencia que tiene una duración de un año, el cual le permite a la persona trabajar y estar residenciado legalmente por ese período dentro del territorio de Perú.

Por otra parte la Oficina de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) informó que desde este mes el país que cuenta con mayor solicitud de asilo es Perú con un número de 126.997 peticiones, quedando en segundo lugar Estados Unidos con un registro de 68.270.

El gobierno de Perú empezó a realizar entregas de PTP en febrero del año pasado. Con ese permiso no solo pueden trabajar, sino que también pueden identificarse ante los centros de salud y educación, además de pagar impuestos. Para pedir la ficha internacional deben hacer una cita con la Interpol.

Problemas para solicitar la cita

A través de Facebook miles de venezolanos que actualmente residen en Perú se han quejado sobre la gestión de la cita, y la deficiencia de la página de Interpol.

Un ciudadano venezolano indicó que pagó 80 soles los cuales equivalen a 24 dólares, para obtener la cita, pero la pagina web se colapsa o pierden el dinero porque el sistema rechaza los recibos.

El 60% de la población en Perú trabaja de manera informal, incluyendo a los venezolanos. Por ejemplo la mayoría vende dulces en los autobuses o venden bebidas calientes como café en las calles.

Alojamiento humanitario

Hay un comedor llamado Sarita Colonia ubicado en San Juan de Lurigancho atendido por dos congregaciones religiosas que se unieron para ofrecer almuerzo a los venezolanos que llegaban.

Los comedores populares surgieron en los años 80 por la crisis económica y las autoridades entregan una cantidad de dinero anual para la compra de alimentos. Además las trabajadoras sociales lo administran en el mismo distrito hay un albergue atendido por un sacerdote a pocos minutos del comedor. Según cifras entre el año 2015 y 2017 el número de personas que asistían a este tipo de lugares aumentó de forma considerable.

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