La falta de medicamentos e insumos médicos en los centros asistenciales, la falta de alimentos en supermercados y abastos y la falta de dinero efectivo en las agencias de los bancos, son algunas de las carencias que aquejan a los venezolanos.

El gobierno de Maduro, cuenta con el respaldo institucional a casi todo nivel, ya que la mayoría de las gobernaciones y más del 95% de las municipalidades están bajo el control del partido de gobierno.

También cuenta con el apoyo irrestricto de la Asamblea Nacional Constituyente y de la Corte Suprema de Justicia (para muchos ilegalmente constituidas).

Adicionalmente se sirven de la sumisión absoluta y decadente de la Fuerza Armada Nacional, cuyo Alto Mando ha demostrado con hechos y palabras su lealtad a Maduro, haciéndose llamar soldados chavistas y revolucionarios.

Aun así, Maduro y su cúpula han demostrado claramente su incapacidad para dirigir la nación suramericana y solventar la actual crisis que vive el país y los problemas de desabastecimiento, inflación, corrupción e inseguridad que agobian el día a día de los venezolanos.

A pesar del control de las fuerzas de seguridad

A pesar de que el Gobierno Nacional controla las fuerzas de seguridad y por ende el armamento propio de estos cuerpos, el día de ayer en horas de la tarde, ocurrió un trágico y sorprendente hecho en la ciudad de Santa Ana de Coro del estado Falcón.

Un joven de 21 años identificado como Franwil Medina, manipulaba una granada fragmentaria en el interior de su vivienda, momento en el cual, tal vez por la impericia, se accionó explotando en sus manos quitándole la vida en el acto.

Su pequeño hijo de 4 años de edad, quien se encontraba junto a Medina durante la explosión fue trasladado al Hospital Universitario de Coro, donde falleció horas después de su ingreso, debido a la gravedad de las lesiones infringidas por el artefacto explosivo.

En la detonación, también resultó herida la esposa del joven, quien permanece recluida en el principal centro de salud de la ciudad, con heridas de considerables gravedad. Este hecho enluta a una familia venezolana y desconcierta al resto de la población ya que ahora no solo debe preocuparse por la gran cantidad de armas de fuego en las calles, sino además por la presencia de armas de guerra, como las granadas, las cuales deberían estar bajo estricta vigilancia de las fuerzas militares de la Nación para protección y resguardo de fronteras.

Situación armamentista en las cárceles

La presencia de armas de guerra en manos de civiles no es primicia en Venezuela, a finales del año 2016, los presidiarios “lideres” de una cárcel venezolana, conocidos como “PRANES”, explicaban a los medios de comunicación el mecanismo a través del cual ingresaban pistolas, fusiles, municiones y granadas a los diferentes centros de reclusión. Se ha constituido en un negocio que manejan los denominados PRANES bajo la anuencia de los efectivos militares y custodios de las cárceles.

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