Si las personas que comen salchichas fueran conscientes de su bajo valor nutricional y de su contenido, seguro que cuando cortasen una les olería a muerto. O a algo peor. La realidad es que si realmente supiéramos los ingredientes con que están hechos este tipo de alimentos, no querríamos comernos ni una más en la vida.

Las salchichas Frankfurt son muy populares en nuestras cocinas, ya que son muy fáciles de preparar, les gustan a los más pequeños de la casa y, además, su precio suele ser muy económico.

Pero hay que tener en cuenta su casi nulo aporte nutricional, mucho menor de lo que nos podríamos imaginar.

Esta clase de comidas llevan tiempo en el punto de mira de la mayor parte de los expertos, además de tener las horas contadas en los menús infantiles. A pesar de todo ello, es cierto que aún se pueden encontrar marcas que son de relativa calidad en los estantes de los supermercados, aunque su coste es más alto.

Las salchichas Frankfurt son muy populares en los hogares españoles, aunque a nivel nutricional sean pésimas

Jonatan Armengol acaba de realizar una cata de ocho marcas diferentes de salchichas y ha dejado claro que los consumidores "deberían cambiar sus hábitos de consumo".

"Tendrían que buscar una buena marca de salchichas, tener cerca ketchup y mostaza y, los que hayan cumplido la mayoría de edad, una cerveza a mano", recomienda a quien quiera seguir comiéndolas.

"Y, para que os den de comer determinadas guarradas, mejor no tomar salchichas", remata. Armengol es el único crítico gastronómico invidente de toda España y está al frente de varios proyectos relacionados con el arte de la cocina. Dentro del espacio 'Comer a ciegas', se encarga de hacer valoraciones de diferentes platos, vinos y cócteles, entre otros tipos de alimentos.

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La receta de las conocidas salchichas tipo Frankfurt es muy simple: carne de cerdo muy triturada, varias especias, una buena cantidad de sal y tripa al natural. Teniendo en cuenta su elaboración original, que tiene origen germano, no debería ser complicado encontrar salchichas que sean de calidad.

Pero el problema viene por parte de los fabricantes, que buscan reducir costes a base de no invertir en ingredientes saludables. En este caso, los intereses de las distintas marcas que hay en el mercado están por encima de la salud de los consumidores.

Lo primero que sorprende es la gran cantidad de sal que tienen, cuyo objetivo es lograr una textura mucho más agradable

La mayoría de las marcas suelen introducir más agua en la receta de lo recomendado. Por esa razón, según ha denunciado la propia Organización de Consumidores y Usuarios, "estaríamos pagando agua al precio de carne". Por otro lado, la carne que se emplea es la de peor calidad: paleta sin hueso, recortes de grasa, labios, vísceras o carrillo.

Los conservantes, que no suelen aparecer en la etiqueta, no son los más recomendables para la salud del consumidor.

Por todas estas razones, no se recomienda su consumo habitual y, menos, en las dietas infantiles.

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