En la historia de la acrobacia se escribió una nueva página, la noche del 4 de marzo pasado cuando Nik Wallenda hizo la hazaña de atravesar un cráter del volcán Masaya de Nicaragua, en plena actividad, al cual denominaron "Santiago" y forma parte del "Anillo de Fuego" del océano Pacífico.

Bajo el contraste del inclemente calor y una espesa neblina, que junto a los gases tóxicos que surgen de lo interno del cráter, reduciendo notablemente la visibilidad; este acróbata realizó la proeza en 30 minutos, sobre un cable colgado a 548.64 metros de altura (1.800 pies).

Atravesando "la boca del infierno"

Cabe destacar que este volcán, al cual los colonos españoles bautizaron como “la boca del infierno”, posee más de 600 metros sobre el nivel del mar y se ubica a 12 millas (20 kilómetros) de Managua, la capital.

Se trata de uno de los siete volcanes que tienen actividad en Nicaragua.

Desde hace cierto tiempo, el acróbata Wallenda fantaseaba con cruzar sobre un volcán en plena actividad, y finalmente eligió el Masaya por su espectacularidad, pero además porque está próximo a la capital y se puede llegar hasta la cima en automóvil.

No se tiene registrado que algún otro humano haya realizado una aventura impresionante como esta; sólo se le atribuye al reconocido equilibrista Nik Wallenda, que entre otras odiseas tiene haber cruzado el Gran Cañón, así como las Cataratas del Niágara y el Times Square de Nueva York desde el piso 25.

Previo a la caminata, Wallenda dialogó con la prestigiosa revista estadounidense PEOPLE, en cuanto a su preparación para el evento y le aseguró que estuvo estudiando sobre volcanes por los últimos siete años, y visitando en persona algunos de ellos.

Para él era significativo que tuviera una laguna de lava activa al fondo que sonara y que emitiera el olor característico.

En declaraciones a los medios, Wallenda confesó que fue la caminata más extendida y dificultosa de su vida, pues tuvo que soportar ráfagas fuertes de viento, que amenazaban con desestabilizarlo, y si bien estaba preparado para ello, estas eran imprevisibles.

Preparado para la aventura

En cuanto a la seguridad del acróbata de 41 años, se debe destacar que para resguardarse los ojos de los potentes gases sulfurosos que brotan del volcán, utilizó gafas y una máscara de oxígeno, sin embargo, destacó que por momentos sentía que sus ojos se le quemaban. Igualmente, estaba protegido por un arnés.

De esta manera, y con un micrófono mediante el cual narraba la incidencia y su equipo podía monitorear sus condiciones cada minuto, realizó el trayecto, del lado norte al sur de la boca del volcán, en tanto que cámaras y drones captaban el momento. Uno de sus comentarios emitidos en plena caminata, mientras desafiaba la gravedad fue "Esto parece como una locura, pero ha sido un sueño".

La hazaña requirió toda una distribución de producción y normas de seguridad, que aseguraron la tensión apropiada de los cables, tomando en cuenta la probabilidad de que fueran movidos por el viento. Se movilizaron cuerpos de auxilio y de Defensa Civil para socorrer al acróbata en caso de un accidente.

Después de su riesgosa travesía expresó a los medios “Realmente puedo dormir esta noche”.

Wallenda también afirmó que pasó varios meses de entrenamiento y alistándose para su caminata, porque a su juicio no existe manera de ejercitarse para la erupción de un volcán. El atleta ejercitó marchar en un cable alto sobre una máquina de humo, simulando los vapores del volcán.

Hazaña transmitida en vivo

La reconocida cadena televisiva ABC, que contó con la exclusividad del suceso y con el apoyo del Gobierno nicaragüense, transmitió en vivo el riesgoso acto acrobático, el cual tuvo precedido por otra presentación de acrobacia aérea sobre el volcán Masaya, de la esposa de Nick, Erendina Wallenda.

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