El esperado partido ha tenido lugar el pasado jueves 22 de febrero y cumplió lo esperado al producirse uno de los enfrentamientos más violentos que ha tenido lugar en San Mamés. Los efectivos fueron reforzados ya desde un comienzo ante la amenaza de que se produjera algún altercado entre los ultras de ambos equipos. En total, la seguridad ascendió a un número de 500 ertzainas y 100 municipales.

La esperada trifulca

La posibilidad de que se produjera un altercado durante este encuentro era tan elevada que incluso uno de los colegios próximos al campo de fútbol había dado la recomendación de que no llevaran a sus hijos ese día para evitar problemas.

Lanzamientos de bengalas, botellas, pelotas de golf y diversas peleas han sido algunas de las muestras de ausencia de deportividad que han tenido lugar en la previa de este partido. Ante esta situación, la Ertzaintza decidió desplegar sus dispositivos y cargar contra los protagonistas de esta violencia.

Inocencio Arias García, víctima de estas acciones

La rivalidad de ambos equipos ha producido una gran disputa que ha terminado con la muerte de un ertzaina, Inocencio Arias García. El miembro de la fuerza de seguridad se desplomó en el suelo por un paro cardíaco tras la caída de una bengala a su lado.

Una vez calmada la situación, se ha producido la detención de cinco miembros de ambos equipos. A pesar de que fueron incautados diversos útiles por considerarse peligrosos como palos de hierro o bengalas, durante el partido no tuvo lugar ningún altercado dentro del recinto.

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Una afición descontenta

Han sido muchas las quejas por parte de una afición que lamenta lo ocurrido y que no entiende que se permitiera la entrada a los ultras del equipo ruso teniendo todas las sospechas de que podría suceder algo así. Además, ya en Sevilla había tenido lugar una situación similar cuando éstos intentaron entrar en el campo.

La FIFA y la UEFA, no obstante, han mostrado sus condolencias por la muerte del ertzaina y dicen condenar completamente este tipo de conflictos. Por otro lado, los sindicatos muestran sus descontentos al saber que el fallecido llevaba trabajando catorce horas, al igual que otros de sus compañeros.

Una vez más, nos encontramos ante un fatal desenlace que tuvo su inicio en una rivalidad futbolística llevada al extremo. Es por esto que muchos aficionados se han lamentado por lo ocurrido y han denunciado las acciones de unos ultras así, que ensucian el nombre de una buena afición que vive el fútbol desde el respeto y la rivalidad sana.