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Las lágrimas de la asesina confesa

Sentada junto a sus abogados, Ana Julia, dominicana de 45 años, ha escuchado a las diferentes partes. A la exposición de la acusación ha contestado negando con la cabeza. De vez en cuando, se ha visto obligada a limpiarse las lágrimas con un pañuelo de papel. En el público, apenas unas 20 personas que no llenaban la sala de vistas.