El Estadio de Vallecas, lugar donde juega sus partidos el Rayo Vallecano, ha vivido momentos bonitos que han identificado a todo un barrio, como aquellas victorias en los años 70 a los mejores equipos españoles o los conciertos de Queen o Bob Dylan. Sin embargo, este estadio también sufrió los estragos de la Guerra Civil española, cuando se convirtió en un campo de concentración del régimen franquista nada más finalizar la contienda.

Un campo de concentración que albergó a 9.500 personas en malas condiciones

El 1 de abril de 1939, las tropas franquistas entran en Madrid, donde crean centros para identificar a posibles republicanos y tomar las represalias oportunas contra ellos. Así, aparecieron los primeros campos de concentración por todos los alrededores de la ciudad, en donde se juntaba a miles de personas con el fin de clasificarlas.

Dicha clasificación podía tardar días o semanas; los que no tenían ninguna responsabilidad política eran puestos en libertad, mientras que aquellos que habían sido afectos a la República, eran enviados a trabajos forzados o a la cárcel de Porlier, donde posteriormente podrían ser fusilados.

Uno de esos campos de concentración franquistas se creó en el actual Estadio de Vallecas, por aquel entonces conocido como el Estadio del Puente de Vallecas.

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Desde su creación, estuvo supervisado por la Falange, concretamente los efectivos del Regimiento de Infantería San Quintín número 25.

Estuvo en funcionamiento solo un mes, aunque llegó a alberga a aproximadamente 9.500 personas, donde había familias con niños. Las condiciones de subsistencia eran duras, debido a la escasez de alimentos, las fuertes lluvias primaverales y la aparición de ratas e insectos por lo insalubre que se había convertido el recinto.

Uno de los retenidos en el campo de concentración del Estadio de Vallecas fue Amós Acero, uno de los alcaldes más queridos por Vallecas y que después de estar en este campo de concentración, fue conducido a la cárcel de Porlier para después ser asesinado en las tapias del cementerio de La Almudena.

Vallecas, un pueblo leal a la República

A pesar de que había gente de la capital, la mayoría de los hacinados en el campo de concentración franquista fueron vecinos vallecanos.

Hay que tener en cuenta que Vallecas se mantuvo leal a la República en todo momento, y fue un foco importante de resistencia en los primeros aldabonazos de la Guerra Civil, cuando las tropas franquistas intentaban tomar Madrid por el sureste, debido a la cercanía del frente del río Jarama.

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