Nadie se lo creería nada más leer el titular pero así es, una gata es jefe en una estación japonesa. La mamá de esta gata se llamaba Mîko, una gata que vivía en la calle y dio a luz a una camada de gatitos. Lo que seguro que no se esperaba ella también es que su hija fuese tan famosa.

La historia de Tama

La gata tricolor que podéis observar en la foto se llama Tama y fue adoptada por un hombre llamado Toshiko Koyama.

Él era gerente en una tienda local que estaba muy cerca de la estación de ferrocarril, en la ciudad de Kinowaka.

Al llegar el 2004 la compañía que llevaba los ferrocarriles cerró debido a que quedaron en bancarrota y es entonces cuando Wakayama Electric Railway se hizo con esa línea de ferrocarril. Lo primero que quisieron hacer fue cerrarla para reducir el coste aunque no fue tan fácil como pensaban ya que los ciudadanos hicieron lo posible por evitarlo.

Para ello decidieron que la estación fuese automática para evitar costes ya que las propias personas de la ciudad se podían encargar de ella.

Es entonces cuando se nombró al señor Koyama como jefe de la estación y ya por aquel entonces Tama estaba por allí. La gatita sobrevivía de la comida que le daban los viajeros. Hacia el año 2007 Koyama tuvo problemas con su economía y fue cuando le pidió a la compañía que Tama viviese allí ya que los pasajeros la conocían y además, la cuidaban.

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Historias

¿Qué pasó con Tama entonces?

Tama fue nombrada como oficial de la estación teniendo como objetivo la de dar la bienvenida a los pasajeros que ya lo tenían como un hábito. Con este puesto le dieron también el atuendo necesario: un sombrero de jefa de la estación. Además, le dieron un salario en forma de comida para estar bien abastecida.

La fama de Tama se expandió por todo el mundo y ahora recibe muchos fanáticos que van a visitarla con mucho entusiasmo.

Incluso personas que viajan durante horas para poder echarse una foto con ella, todo debido a la publicidad que le ha dado la prensa. Lo que antes era la oficina se ha convertido en su lugar de descanso con su cama, arenero y demás decoración.

Actualmente Tama tiene un horario laboral y si no puede asistir, está Chibi, otro compañero. También la acompañaba su madre Mîko hasta el 2007 que falleció.

Así que ya sabéis, en esta vida hay hueco para todos y muchas veces los gatos pueden incluso ayudar a mejorar la vida de una ciudad que estaba a punto de quedarse sin estación de ferrocarril y por lo tanto, sin poder comunicarse.

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