Las Historias dramáticas que se han generado con la irrupción de la pandemia del Coronavirus son innumerables en todo el mundo, y algunas realmente intensas. Pero una de las más escalofriantes por su dureza se ha producido en El Salvador y ha tenido como protagonista a una joven, Raquel Barrera de 28 años, que ha visto como el virus le ha arrebatado a sus seres queridos en tan solo dos meses. En concreto, ha sido triste testigo de la pérdida de sus padres y sus tres hermanos, a los que estaba muy unida desde su infancia.

El suceso ha tenido lugar en una modesta localidad de la república centroamericana de El Salvador, que se ha visto asolada a partir del mes de abril por los efectos de la COVID 19.

Este drama humano queda además potenciado por la incomprensión de sus vecinos. Pero lo que nadie sospecha es que dos días después sería su madre, la que no podría superar los efectos letales del coronavirus. Con 69 años dejaría huérfana de padre y madre a la Raquel Barrera. En un duro trance que se desarrolló en un espacio de tiempo muy breve e inesperado para sus hijos.

'Nunca pensé que algo así podía pasar a mi familia'

Pero esta tragedia acontecida en El Salvador iba a deparar un final aún más trágico para esta muchacha salvadoreña. Porque en efecto, no podía imaginarse un desenlace de estas características, tal y como comentó a las agencias de información.

“Cuando empecé a saber algo de este virus, lo que nunca me pude imaginar es que algo así podía pasar a mi familia”, comenta Raquel Barrera.

Porque la vida le iba a deparar más sorpresas negativas en este periodo del año 2020 y del que nunca se olvidará, a partir de estos momentos.

Tres de sus once hermanos fallecidos por el coronavirus

El brote de coronavirus se iba a cebar con tres de sus once hermanos. Todos mayores que ella, Jesús, de 52 años; Joaquín Antonio, de 42; y Carlos Humberto, de 40.

Mientras que ella y los restantes hermanos, tras pasar la cuarentena, han podido resistir el paso de la muerte, que ha traído la pandemia a este país. Una nación que, por otra parte, cuenta con un balance en torno a los 400 muertos y algo más de 15.000 personas contagiadas por esta enfermedad en las vías respiratorias.

Discriminada por sus propios vecinos

Pero al drama personal, se le une el social debido a su discriminación por los contagios producidos en su numerosa familia. Poco después de que las autoridades sanitarias de su país informasen de los casos de coronavirus en la unidad familiar.

Hasta el punto de que tuvieron que enfrentarse al rechazo de buena parte de la población. Llegando a un punto al que “ni tortillas nos querían vender”, tal y como reconoce la joven Raquel Barrera en su impactante testimonio familiar.

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