La tecnología está por todos lados, en nuestras órdenes de comida, en la publicidad que consumimos, en los pasatiempos de diversas índoles con los cuales nos divertimos al llegar a casa, luego de un día de extenuante trabajo. El lenguaje con el cual nos movemos dentro de las redes, es diverso y rico. Buscamos la manera de evolucionar las palabras, y que están sean de comprensión inmediata, ya que hasta los modismos tienen fecha de caducidad en Internet. Esta recomposición del campo virtual, a veces enriquece la culturalidad digital, aunque muchas de las veces perdamos –por instantes – el contacto con el mundo exterior.

En la actualidad todavía no caemos en la cuenta, de que nuestros datos valen lo mismo que papel moneda. Y es que con el reciente escándalo de Cambridge Analytica, nuestra información ya no está segura dentro de estas corporaciones –que aún con lo acontecido – buscan reafirmar una mentira evidente, ya no pueden mantener la seguridad y confianza de los usuarios, por más audiencias a las que se presenten.Siempre deben tomarse precauciones hoy en día, ya que no podemos seguir confiando nuestra información a terceros. Las explicaciones y las políticas sobran, cuando se vende la vida personal de millones de personas, como si fueran comestibles.

Tu información personal “en verdad” vale oro

Una de las exposiciones más destacadas en el Sónar+D –congreso internacional – que se organiza en la ciudad de Barcelona, ha sido sin duda la proyección por parte de The Glass Room Experience.

Ya que se busca crear conciencia, hacia lo representativo de los permisos de varias apps. Reflexionar en esta sala de vidrio sobre cuánto añadimos de nuestra vida, a la virtualidad, es uno de los proyectos que más han llamado la atención.

Hábitos digitales peligrosos

Este proyecto más que nada, invita a los usuarios de Internet, a recapacitar sobre el apartado de condiciones y términos, cuando se registran en algún portal o plataforma en la red.

¿Por qué es importante resaltar estos aspectos en las estipulaciones al bajar una aplicación? Porque quizá mucha de nuestra información personal pende de un hilo. Hasta el momento, las compañías a cargo de nuestra información no han respondido como se debe. Parte de la responsabilidad la tenemos nosotros mismos, al pasarnos por el arco del triunfo, todo el mamotreto para utilizar la app lo más rápido posible.

El acceso a nuestra cámara y micrófono tienen un precio muy costoso, nuestra privacidad.

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