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El 24 de agosto de año 79 dC la ciudad de Pompeya, en el golfo de Nápoles, fue enterrada por una erupción del Vesubio. El Vesubio tiene tendencia a tener erupciones explosivas pero la sepultación de Pompeya era algo que el volcán llevaba tiempo avisando, de hecho ya había entrado en erupción, algo que atrajo a Plinio el Viejo y su hijo para estudiarlo. El desconocimiento hizo que se empezara la evacuación ya en la gran erupción, atrapando a sus habitantes la lluvia de cenizas y un flujo piroclástico. La erupción fue descrita por Plinio el Joven ya que su padre (el P. Viejo) fue una de las víctimas, la fecha oficial dada por él se cree posiblemente incorrecta al no concordar con otras fechas conocidas y pruebas físicas en las excavaciones; pero el documento es la primera descripción científica de una erupción, y la fecha seguro que es un error de transcripción al no tener el documento original.

Hoy las laderas del Vesubio están pobladas por una de las conurbaciones más importantes del Mediterraneo: Nápoles. Teniendo en cuenta que el volcán continúa activo y con un estudio muy por alto se observa que todo el Golfo es fruto del éste, se ve como temerario vivir allí. Pero resulta que como Nápoles y el Vesubio hay un montón de grandes conurbaciones en idilios con volcanes. Las laderas de los volcanes (en activo) suelen ser muy fértiles, al ser también montañas altas también atraen mucha lluvia y nieve. 

Japón es un país de volcanes. Es normal que les tengan respeto pero no miedo. Así que este volcán cercano a las grandes ciudades del centro del Japón era un clásico lugar de vacaciones. Este domingo a las 11 hora local, una erupción en el Ontake, segundo volcán más alto del Japón, con abundante cantidad de cenizas que han cubierto un radio de 4 Km, sorprendió a familias enteras en lo que era seguramente un agradable fin de semana. Esta erupción ha provocado problemas en el tránsito aéreo, así como la evacuación también de zonas pobladas limítrofes, y el acceso a la montaña. Aún falta de rescatar de la cima una cuarentena de excursionistas y hay localizada una trentena más de estos sepultada en cenizas que se dan por muertos a falta de confirmación oficial. El Servicio Meteorológico Japonés cree que habrá más erupciones

Mirado desde la perspectiva de alguien que viva donde no hay volcanes activos, vivir o ir de visita a un volcán puede parecer correr un riesgo evitable. Pero como he dicho mucha gente vive a la sombra de un volcán vidas tranquilas sin demasiados sobresaltos. De la misma forma zonas muy activas como el cinturón de fuego, donde está situado el Japón, son de las zonas más pobladas del planeta. En si vivir al lado de un volcán no es más peligroso que hacerlo al lado de la costa, y por regla general lugares ricos económicamente. 

Pero los volcanes son peligrosos no solo para sus vecinos. Un volcán eyecta cantidades importantes de material, el cual queda en suspensión y modifica, dependiendo de la actividad final que desarrolle, el clima global del planeta. En este sentido hay un tipo de volcán, del cual la falta de referente histórico hace que pase desapercibido, llamado Supervolcán que sus consecuencias eruptivas pueden ser devastadoras. Estos volcanes la mayoría están apagados, pero hay uno en activo que es el parque de Yellowston en USA. Este Supervolcán cuyo cráter es todo el Parque Nacional, tiene una caldera que es del tamaño de una comarca grande española. Esta activo y precisamente uno de los atractivos es esta actividad, como son sus conocidos géiser. Sus registros de anteriores erupciones cubren todo Norteamérica con depósitos de cenizas de cientos de metros. Desde su última erupción han pasado 640.000 años que es el periodo de recurrencia de éste. 

La explosión del Krakatoa en 1883 provoco dos años sin verano. Pero el Krakatoa no es un Supervolcán; un poco más al norte, en Sumatra, el lago Toba es un cráter producido por un Supervolcán que hace 75.000 años produjo una severa glaciación durante 6 o 7 años con temperaturas medias de 3oC; este fenómeno casi extingue a la humanidad. Toba es casi un orden de magnitud inferior a Yellowston; y mientras pensamos en si los ePhones se doblan o no, mañana las entrañas del Planeta pueden borrar un tercio del noreste de Estados Unidos y colgar en cenizas el resto más Canadá y México. Muchos delante de esta afirmación hasta se alegrarían, pero más vale recordar que seguramente tendríamos una década sin cosechas. Los volcanes parecen algo muy alejado, pero no dejan de ser la manifestación del mundo real que pisamos pero olvidamos.