Los efectos del Coronavirus van más allá de los puramente sanitarios o ligados a la salud de la población. Además, pueden tener una influencia muy negativa en la educación, tal y como ha manifestado el Secretario General de las Naciones Unidas (ONU) António Guterres. Al poner de manifiesto que el mundo está ante una “catástrofe generacional”, por el cierre de colegios de centros educativos que se va a producir a consecuencia de los efectos de este virus de las vías respiratorias.

Debido a que muchos centros de estas características no van a poder abrir sus puertas con el inicio del nuevo curso escolar y académico que se tendría que producir en el mes de septiembre y que en opinión del mandatario de la ONU puede suponer un grave problema para el sector educativo.

El coronavirus podría minar décadas de progreso en la educación

El Secretario General de las Naciones Unidas ha incidido en el hecho de que “nos enfrentamos a una catástrofe generacional nunca conocida hasta ahora y que podría echar por tierra todo un potencial humano incalculable por parte de las nuevas generaciones”. Hasta el punto que opina que esta incidencia podría minar décadas de progreso e incluso elevar las desigualdades dentro de las sociedades.

Como un efecto colateral al que se está produciendo en el sector de la sanidad en todo el mundo. Para solucionar este problema, António Guterres reclama la puesta en marcha de “esfuerzos internacionales de solidaridad” por parte de los países más afectados por el coronavirus.

Mayor equilibrio entre los riesgos educativos y de salud

La solución para las Naciones Unidas reside en establecer un mayor equilibrio entre los riesgos para la salud y los de la educación y los intereses de los Niños. En este sentido, señala que debe ser necesario a partir de estos momentos que tanto padres como profesores y alumnos sean consultados para reducir los riesgos en el sector de la educación.

Siendo por otra parte, partidario de que se incrementen las partidas presupuestarias en los proyectos educativos en lo que respecta a los gastos públicos por parte de los gobiernos nacionales. Como fórmula para que la educación no sea uno de los grandes perdedores de esta pandemia del COVID-19.

Crisis educativa antes de la pandemia

De todas formas, desde la Organización de Naciones Unidas se recuerda que el planeta ya venía padeciendo una crisis educativa ante de que hiciese presencia el coronavirus. Hasta el punto de que contabilizan antes de esta incidencia en la salud pública que ya había más de 250 millones de niños que no estaban escolarizados. Mientras que en el mes anterior, el hecho de que escuelas estuviesen cerradas ante la amenaza del virus provocó que más de 1.000 millones de estudiantes quedasen afectados por este hecho.

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