El Coronavirus no es un virus uniforme tal y como se creía hasta hace pocos días. Sino que por el contrario, hay seis variedades de este virus infeccioso por las calles de las ciudades de todo el mundo. Así lo pone de manifiesto un importante grupo de científicos ingleses que han llegado a la conclusión de que hay varias Enfermedades provocadas por el COVID-19 y que se manifiestan cada una de ellas con una serie de síntomas que pueden ayudar a su identificación.

Presentan una sintomatología muy diversa y a la tos o la fiebre media o alta se les han añadido otras muy reconocibles en el pacientes, como por ejemplo los dolores musculares, el cansancio y en algunos de los casos hasta la desorientación en los contagiados.

Mejorar el tratamiento de los contagiados con el coronavirus

El equipo que ha descubierto los seis tipos pertenece al prestigioso centro King’s College London, en el Reino Unido. Uno de los centros que están a la vanguardia para el mejor conocimiento del coronavirus en todo el mundo. Ha llegado también a un mejor análisis para conocer los niveles de gravedad de este potente virus que pulula por el planeta.

Llegando a la conclusión de que este descubrimiento puede ser muy útil para los tratamientos de los pacientes: si es necesario o no oxígeno, tratamiento con respirador o sencillamente si se debe decidir hospitalizar, de acuerdo a cuál de las variantes se ha contagiado el enfermo.

Periodo de incubación en torno a 13 días

Otra de las conclusiones a las que han llegado este equipo de científicos es a valorar el tiempo de espera para el internamiento desde que se producen los contagios. En este sentido, adelantan que la mayoría de los pacientes con los síntomas del coronavirus reciben asistencia respiratoria a los 13 días aproximadamente desde su contagio y tienen las primera señales de que pueden estar infectados por el COVID-19.

Estas conclusiones van en línea con las primeras proyecciones sanitarias que indican que el periodo de incubación del virus podría durar en torno a las dos semanas. En cualquier caso, se descarta que sus efectos sean inmediatos tal y como ocurre con otras afecciones en las vías respiratorias.

Ante la nueva oleada del virus

Sin embargo, uno de los beneficios que podría tener este descubrimiento científico es su aplicación para el monitoreo de las personas que puedan desarrollar este virus en una posible oleada que tendría lugar a partir del otoño. En especial, los más vulnerables a desarrollarlo ya que podrían tener una mejor atención en función de cual sea el tipo de virus que ha contraído. Porque en función de esta variable médica tendría unos síntomas diferentes que pueden ser los que al final permitan un mejor tratamiento de los enfermos.

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