La pandemia del Coronavirus ha paralizado la economía de medio mundo; pero, el sector de la prostitución se ha visto seriamente perjudicado. Por ejemplo, en Alemania, la prostitución ha continuado con su negocio a pesar de las medidas restrictivas por culpa del coronavirus. A pesar de que en el país germano, los burdeles tomaron la decisión de cerrar sus puertas el pasado día 15 de marzo dentro de la lucha contra la pandemia por el coronavirus y no tienen ningún tipo de perspectiva de reapertura (sobre todo, tras el gran número de rebrotes que se están contabilizando en el país a lo largo de los últimos días).

Los burdeles fueron los primeros establecimientos en cerrar por el coronavirus

Las trabajadoras sexuales, que declaran legalmente su actividad e ingresos, son beneficiarias de las ayudas por desempleo pero quedan fuera todas aquellas que lo hacen de manera clandestina o que están bajo el control de proxenetas. Por esa razón, a pesar de las medidas restrictivas del gobierno en la lucha contra el coronavirus y el alto riesgo en el que ponen a su salud, muchas se ven obligadas a seguir con esta actividad en la calle. Para hacernos una idea, en los burdeles alemanes trabajan una media de entre 10 y 15 mujeres los fines de semana. Mientras que, por la semana, el número se reduce a cinco. Pero los burdeles no son los únicos establecimientos que se han visto seriamente afectados por la pandemia del coronavirus: un total de 3.500 establecimientos en Alemania han visto como, a mediados del pasado mes de marzo, tenían que cerrar sus puertas.

El Estado ofrece una ayuda de 14.000 euros a los locales cerrados por la pandemia del coronavirus

Aunque el Estado alemán tiene previsto una ayuda de 14.000 euros, tras tantos meses cerrados, son conscientes de que ese dinero se acabará pronto. Por esa razón, los empresarios del sector se hacen muchas preguntas: ¿Cuándo van a poder reabrir sus negocios?

No entienden que se les trate diferente cuando otros sectores ya han empezado a abrir y ellos pagan una gran cantidad de impuestos.

Solo en Alemania la prostitución mueve 15.000 millones de euros anuales. Pero, a pesar de su legalización en el año 2001, hay un gran número de prostitutas ilegales que quedan fuera de la ley.

La mayor parte procede de Europa del Este y no hay conocimiento de cuántas podría haber.

El coronavirus ha provocado que muchas de estas mujeres hayan pedido ayuda a los Bancos de Alimentos

Incluso, los trabajadores que se encargan de los bancos de alimentos, han decidido darles preservativos gratis a todas las jóvenes que saben que ejercen la prostitución. La mayoría de proxenetas, al constatar la pérdida de ingresos, decidieron repatriar a las chicas, sobre todo, a los países de Rumanía y Hungría. A pesar del riesgo de multa (50 euros), las que se han quedado se han visto obligadas a ejercer la prostitución en las calles de Alemania. Suelen realizar sus servicios en los baños públicos del país y tienen que hacer frente a unas condiciones mucho peores a las que tenían que enfrentarse antes de la pandemia por el coronavirus.

Los trabajadores sociales que intentan ayudar a estas mujeres recuerdan que son jóvenes que viven del día a día, sin ingresos fijos, sin ahorros y que se ven obligadas por sus circunstancias a salir a la calle para ganar algo de dinero poniendo en riesgo su salud. Y, además, están mucho más a la merced de sus clientes, lo que hace que su propia vida esté todavía más en riesgo. Los trabajadores sociales del país se muestran muy preocupados por esta situación pues las prostitutas “clandestinas” no tienen derecho a ningún tipo de ayuda y eso provoca que la situación cada vez vaya a peor.

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