La Organización Mundial de la Salud (OMS) aumenta cada día los síntomas posibles de la enfermedad del Coronavirus, expertos como el profesor en el campo de la Oftalmología, Jorge L. Alió, han advertido de la existencia de un nuevo coronavirus que podría aparecer como si fuera una conjuntivitis. Este hecho habría sucedido en el 20% de los casos de personas diagnosticadas por el COVID-19.

La transmisión del virus sería a través de las lágrimas, por lo que la expansión sería muy rápida

Para ser más específicos, los pacientes contagiados por el coronavirus puede presentar, en un primer momento o a lo largo de la evolución de la enfermedad, una conjuntivitis muy infecciosa ya que el virus se puede transmitir con las lágrimas del afectado como vector. Igualmente, la infección puede ser por la conjuntiva: el virus podría llegar al sistema circulatorio del enfermo, puesto que la propia conjuntiva es una importante esponja que absorbe una gran cantidad de gérmenes y, en el caso del coronavirus, el virus es capaz de penetrar con mucha facilidad y la persona acabaría infectada.

De la misma manera, el experto ha querido comentar que los pacientes que no tienen síntomas (asintomáticos) del virus COVID-19, o los pacientes que se encuentran en proceso de incubación, pueden llegar a transmitir la temida enfermedad a través de sus propias lágrimas.

El oftalmólogo que atiende al enfermo podría contagiarse con gran facilidad por lo que el grado de contagio del COVID-19 es más alto de lo que se pensaba

Por tanto, cuando tiene lugar un contacto cercano, como el que puede ser entre un paciente y un familiar o durante las prácticas de tipo oftalmológico; incluso el propio médico oftalmólogo puede acabar infectado, ya que el paciente transmite la enfermedad sin darse cuenta.

Por eso es muy importante comprobar que el paciente que se atiende con un cuadro de conjuntivitis presenta fiebre, al menos una temperatura de 37º, y/o procede de un área donde se ha manifestado un brote de la enfermedad.

También son sospechosos los profesionales sanitarios que han estado en contacto con pacientes diagnosticados o que son sospechosos de sufrir la enfermedad.

El experto ha recomendado que tanto aquellos pacientes que sean diagnosticados, como los que son sospechosos de padecer la enfermedad, deben estar en observación y en área de aislamiento, al menos, durante quince días, para asegurar que la enfermedad no se desarrolle ni se pueda llegar a infectar a ninguna persona más. Y en caso de encontrarse en un centro hospitalario, el paciente debe aislarse en una zona de espera.

Y cualquier paciente con síntomas, de cualquier tipo de conjuntivitis, deben ser atendidos por los trabajadores sanitarios siempre con gafas protectoras y guantes de un solo uso, además del uso de máscaras de protección.