Los padres de Julen han negado la versión facilitada por el propietario de la finca donde murió el pequeño; en ningún momento fueron advertidos de que existía un pozo abierto y que tuvieran cuidado. Los progenitores de Julen, el niño de tan solo dos años de edad que falleció tras caer el 13 de enero por un pozo de gran profundidad, construido de manera ilegal, en la localidad de Totalán (Málaga), han contradecido la versión del dueño del terreno,

David Serrano, realizada la semana pasada ante la jueza instructora, que habría asegurado que avisó a la familia del peligro que existía.

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Según información facilitada por fuentes del juzgado, tanto José Rosselló como Victoria García, los progenitores del pequeño, han declarado ante la jueza del Juzgado de Instrucción número 9 que no recibieron ningún tipo de advertencia por parte del propio David Serrano.

Los padres aseguran que no tenían ni idea de la existencia del pozo

Los padres de Julen han asegurado que no tenían ni idea de la presencia de un pozo y si lo hubieran sabido, según declaración de Victoria, hubieran cogido a su hijo y se hubieran ido de allí.

El padre de Julen ha explicado ante la jueza que en determinado momento, David Serrano, cuando ya estaban cogiendo leña en la finca para alimentar un fuego, si les habló de que había varios pozos en la propiedad, pero el pozo que llegaron a ver estaba bien tapada y eso les tranquilizó.

Por otro lado, desconocían la profundidad y la ubicación de los pozos, y José Roselló confirmó a la jueza que el pozo por el que cayó Julen no debía estar bien tapado cuando el niño cayó dentro.

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Una semana antes, la pareja del propietario de la finca también confesó que no había sido advertida de la existencia de pozos en la zona, además confió en su pareja ya que era un hombre muy perfeccionista.

David Serrano, propietario del terreno, por el momento es el único acusado por homicidio imprudente y a lo largo de su declaración aseguró que el mismo había tapado el pozo con dos bloques de hormigón antes de que el pequeño cayese, pero ni los padres de Julen ni su novia han confirmado este hecho.

Según el acusado puso dos bloques de hormigón y no pensó que existiera riesgo real a que un niño pequeño cayese.

La jueza ha llamado a declarar a una docena de testigos así como al operario que llevó a cabo la zanja y al pocero El cuerpo del niño fue encontrado durante la madrugada del 26 de enero, tras trece días de trabajo de rescate. El objetivo de estas declaraciones es poder depurar las responsabilidades, en caso de que existiesen, de las personas que intervinieron en el accidente.

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