En medio de la polémica sobre una o varias posibles entrevistas a los miembros de La Manada, el abogado de defensor de cuatro de los acusados ha contestado en Espejo Público que es imposible que ello ocurra en estos momentos. Agustín Martínez ha declarado en televisión, durante la jornada del martes, que "no tiene ningún sentido hacerlo ahora". A su vez, ha sostenido que "no va a haber ninguna entrevista para ningún medio". Agustín Martínez no ha querido responder sobre el modo en que sus clientes acudirán a firmar ante los juzgados.

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La cantidad de periodistas que esperaban a los cinco acusados de violar en grupo a una joven de 18 años en las fiestas de San Fermín del 2016, ha incomodado a los recientemente puestos en libertad provisional. El letrado ha preferido no hacer declaraciones al respecto para evitar poder dar pistas de los sitios a los que podría pedir que acudan sus defendido para evitar a la prensa y de esta manera algo del escarnio social.

Aunque El Prenda, el líder del grupo, no tuvo reparos en declarar ante los medios que los esperaban a la salida de su domicilio en Sevilla, que la recepción de "la gente está siendo espectacular". Lejos de la ironía, el joven intentaba minimizar las consecuencias de los hechos.

¿Es lícito entrevistar a La Manada?

A las pocas horas de quedar en libertad, comenzó a instalar en el imaginario colectivo la posibilidad de que todos o alguno de los miembros de La Manada concediera una entrevista periodística.

Rubén Amçon, periodista de el periódico El País, hace un interesante análisis al respecto. "Las entrevistas incómodas pueden hacerse y hasta deben hacerse en su relevancia informativa", sostiene desde uno de los medios informativos más importantes de España.

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Si la entrevista está dentro de los límites que la ética y la deontología periodística disponen, claro está. Esa ética invalida pagar a cualquier entrevistado por su presencia. "El peligro sería ofrecerse a su propaganda", explica Amón.

El boicot que se propone a la cadena que consiga la primicia y a sus anunciantes, no distingue entre hecho noticiable y deontología. Ofrecer un espacio mediático para que, si pueden, intenten explicar su versión de lo ocurrido aquel 7 de julio en Pamplona no difiere mucho de la marea de periodistas que aguardan tras sus pasos para lograr una mínima declaración.

Cuando hablar es más peligroso que callar

Hablar delante de una cámara de televisión no es algo sencillo. La mayoría de tomas que suelen verse a diario, salvo las que están en riguroso directo obviamente, han sido grabadas dos o tres veces. Solo dos o tres veces, si el que está delante del objetivo es un profesional que lleva tiempo asumiendo su rol de comunicador.

Si además de las cámaras y el presentador, la entrevista se realiza en un plató con más tertulianos participando, el grado de dificultad aumenta.

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Nerviosismo, vergüenza, equivocaciones propias de la novedad. Hablar ante un micrófono en un estudio de radio no es muy diferente. La intimidad que suele ofrecer este espacio puede distender al entrevistado, pero eso acarrea una serie de preguntas de mayor intimidad.

Después de todo lo visto y leído sobre los cinco miembros de La Manada me pregunto si estarán en condiciones de responder ante uno o varios periodista. No me refiero a su integridad moral o psíquica, de la que también dudo, sino de la capacidad intelectual que requiere responder a preguntas incómodas sin cometer errores.

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Ante la posibilidad de verlos en entrevistas periodísticas solo cabe una pregunta. ¿Tienen Prenda, Escudero, Cabezuelo, Boza y Guerrero la suficiente inteligencia como para no embarrar aún más la imagen que se tiene de ellos y de lo que hicieron?

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